Participación de Laura Bozzo en «La Casa de los Famosos» de Telemundo rememora el pasado en Perú de la presentadora ligado a la corrupción fujimorista

Por Estrella Ferretti

En 2022, la segunda temporada del reality show de la cadena de televisión hispana Telemundo, «La Casa de Los Famosos», ha tenido entre sus participantes a la presentadora peruana Laura Bozzo, la misma que en sus programas hizo popular la frase: «que pase el desgraciado…» y que ahora desdice de sus compañeros del reality, donde muestra un look mucho más natural y menos cuidado que el que habitualmente exhibe en sus shows, con los que se ha hecho internacionalmente famosa.

En su carrera profesional, además de haber estudiado en la Universidad Nacional Federico Villarreal y en la Universidad Femenina del Sagrado Corazón en Perú, Bozzo realizó estudios de postgrado en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas.

Internacionalmente la presentadora es recordada, no solamente por sus polémicas entrevistas, sino también por la relación sentimental que tuvo con Vladimiro Montesinos, exasesor del expresidente peruano Alberto Fujimori, entre los años 1990 y 2000. Exasesor mismo que fuera acusado en Perú por delitos tales como tráfico de armas, asesinato, peculado y enriquecimiento ilícito. En algunas entrevistas, la presentadora confesó el amor que sentía por Montesinos, refiriéndose a los obsequios que recibía del político y la forma como era cortejada por él. También ha comentado sobre los celos que sentía Montesinos cuando ella acudía a actividades sociales con el expresidente.

Bozzo apoyó a Fujimori en su reelección y la relación tanto con el corrupto Gobierno del exmandatario peruano como con su asesor, fue razón suficiente para que la arrestaran y le decretaran prisión domiciliaria, acusada de haber recibido $3 millones para apoyar la reelección de Fujimori, a través de su amante Vladimiro Montesinos.

A pesar de los problemas legales derivados de su relación con el fujimorismo, la presentadora limeña logró cumplir arresto domiciliario en un estudio de televisión que la cadena Telemundo remodeló para que realizara su programa. Las autoridades peruanas nunca se atrevieron a allanar el estudio y despojarla de tal privilegio.

“Romance informal”

Laura Bozzo, Vladimiro Montesinos

La popular presentadora de televisión Laura Bozzo renegó en 2005 de su amor por el exjefe de la inteligencia peruana Vladimiro Montesinos, porque esa fue la causa de su arresto domiciliario, según reconoció en una entrevista.

«Me enamoré como una adolescente de Montesinos (…), cuando le conocí me impresionó su inteligencia y su aura de misterio, junto a una atracción extra, el poder, no hay afrodisíaco más grande que el poder», dijo.

Asegura que «Montesinos no me hizo favores ni me dio absolutamente nada más que problemas, yo solo me entregué y fui fiel a mis sentimientos».

Laura Bozzo se encontraba bajo arresto domiciliario desde julio de 2002 en el estudio de televisión que escogió ella misma como prisión y tras una remodelación que costó casi tres millones de dólares y que fue realizada por la cadena estadounidense «Telemundo».

La famosa conductora, que emitía su programa «Laura», en el que retrataba dramas familiares y que era transmitido en 22 países, fue acusada de haber recibido tres millones de dólares de Montesinos por apoyar la reelección del ex presidente Alberto Fujimori, según reportó el diario ecuatoriano El Universo.

Asimismo confesó que el hombre más poderoso de Perú en la década de 1990, solo por detrás de Fujimori, «era un romántico empedernido» y que parte de la atracción que sentía hacia él era que la hacía protagonista de «un romance informal donde el cortejo era permanente».

Dice que Montesinos, a quien calificó de «siniestro», le recitaba poemas del peruano César Vallejo, le regalaba flores, peluches y vídeos musicales de Frank Sinatra y Ray Conniff, firmados por él mismo.

Los gestos románticos del «Rasputín peruano» derretían a Bozzo, según sus palabras, quien llegó a cantar y bailar ante las cámaras «el rock de la cárcel» disfrazada de Elvis Presley sólo para Montesinos.

Bozzo enviaba a su amado, en concreto a la sede de los servicios de Inteligencia de Perú y donde éste pasaba la mayor parte de su tiempo, bufandas, chocolates, libros y cartas de amor.

«Nunca quedó claro que tuviéramos una relación, era un juego peligroso que cada vez me atrapaba más, me obsesioné con él y pensaba que era amor. Al final sólo me usó», señaló.

La presentadora conoció a Montesinos a finales de 1998 y en los dos años siguientes tuvieron esporádicos encuentros en la sede de los servicios de inteligencia.

En 2000, año en el que Fujimori postuló a la reelección, Laura Bozzo era una de las mejores publicistas en la televisión del gobierno del entonces presidente peruano.

Reconoce que, tras la caída de Montesinos, en septiembre de 2000, viajó en dos ocasiones a Panamá para encontrarse con su «Rasputín», quien se encontraba prófugo de la justicia, porque, según dice, «sentía curiosidad» y quería hacerle una entrevista para la cadena «Telemundo».

Bozzo fue procesada por la presunta comisión de delitos de peculado (recepción ilegal de dinero público) y asociación ilícita para delinquir.

La huida de Montesinos y su posterior extradición a Perú desde Venezuela

Vladimiro Montesinos

Vladimiro Lenin Ilich Montesinos Torres, nacido el 20 de mayo de 1945, fue jefe del servicio de inteligencia de Perú, el Servicio Nacional de Inteligencia (SIN), bajo la presidencia de Alberto Fujimori. En el año 2000, salieron a la luz a través de la televisión los infames «Vladi-videos»: eran videos secretos grabados por Montesinos que lo mostraban sobornando a congresistas electos para que abandonaran la oposición y se unieran al grupo pro-Fujimori del Congreso. El escándalo que siguió provocó la huida de Montesinos del país y provocó la renuncia de Fujimori.

Investigaciones posteriores revelaron que Montesinos estaba en el centro de una vasta red de actividades ilegales, que incluyeron malversación de fondos, corrupción, contrabando de armas y tráfico de drogas. Ha sido juzgado, declarado culpable y condenado por numerosos cargos. Montesinos tuvo fuertes conexiones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) durante más de 25 años y se dice que recibió $ 10 millones de la agencia para las actividades antiterroristas de su gobierno, con cuentas bancarias internacionales en posesión de Montesinos supuestamente con al menos $ 270 millones. Montesinos es primo del líder terrorista encarcelado Óscar Ramírez Durand, alias «Feliciano».

Vladimiro Montesinos nació en la ciudad de Arequipa, capital de la Región Arequipa en el sur del Perú. En 1965, Montesinos se graduó como cadete militar en la Escuela de las Américas del Ejército de los Estados Unidos en Panamá. Un año después, se graduó de la Escuela Militar de Chorrillos, en Lima, Perú.

En 1990 Montesinos defendió a Alberto Fujimori de acusaciones de fraude inmobiliario, durante la campaña presidencial, en la que Fujimori era un oscuro candidato. El papeleo del caso desapareció y se retiraron los cargos. Montesinos supuestamente usó $1 millón proporcionado por Pablo Escobar para financiar la campaña presidencial de Alberto Fujimori en las elecciones generales peruanas de 1990. Además, existe evidencia de que Montesinos habría falsificado documentos fiscales y el certificado de nacimiento de Fujimori según Harvard International Review. Después de que Fujimori ganara las elecciones generales de 1990, el 28 de julio Montesinos se convirtió en su principal asesor y jefe efectivo del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). La Administración para el Control de Drogas (DEA), según sus documentos, creía en 1990 que Montesinos gobernaba efectivamente el Perú a través del SIN. Estados Unidos habría mantenido una relación con Montesinos como una forma de tener influencia directa en Perú; el titular del SIN despejaría trabas burocráticas e implementaría de inmediato las recomendaciones de la CIA. Durante sus años con Fujimori, se dijo que la CIA le pagó a Montesinos un millón de dólares anuales entre 1990 y 2000, según funcionarios estadounidenses, mientras que la CIA y la DEA lo defendieron de acusaciones de mala conducta.

Con frecuencia, Montesinos se filmaba secretamente a sí mismo sobornando a personas en su oficina, incriminando a políticos, funcionarios y militares. Su caída parece haber sido precipitada por el descubrimiento de un importante cargamento ilegal de armas. Organizado por el líder guerrillero Tomás Medina, las armas fueron transportadas por vía aérea desde Jordania a través de Perú, a las guerrillas insurgentes de las FARC en el sur de Colombia.

Montesinos se atribuyó el mérito de descubrir el contrabando de armas, que involucró más de 10.000 rifles de asalto Kalashnikov. Jordania rechazó la versión peruana de los hechos e insistió en que los envíos eran acuerdos legítimos de gobierno a gobierno. Surgieron pruebas que apuntaban a que Montesinos había orquestado la operación de contrabando de armas en lugar de desmantelarla. Se descubrió que un alto general peruano había participado en el trato, y otro participante principal era un contratista del gobierno. Había firmado al menos once acuerdos con el régimen de Fujimori, la mayoría de ellos para proporcionar suministros a las fuerzas armadas peruanas.

Según un informe, un grupo de oficiales militares enojados por el aparente papel de Montesinos en el negocio de armas irrumpieron en sus oficinas y robaron el video que se transmitió posteriormente.

El 14 de septiembre de 2000, la televisión peruana difundió un video de Montesinos sobornando a un diputado opositor, Alberto Kouri, para apoyar a Perú 2000 , el partido de Fujimori. El video hizo colapsar el apoyo que le quedaba a Fujimori. Aceptó la renuncia de Montesinos y le agradeció sus servicios. Luego anunció la disolución del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y nuevas elecciones, en las que no se presentaría. Poco tiempo después, Montesinos solicitó asilo político en Panamá.

En los meses siguientes, se publicaron algunos de los «videos de Vladi» más infames. Uno mostraba a los propietarios del Canal 2 a los que se les ofrecían 500.000 dólares al mes para prohibir las apariciones de la oposición política en su canal. Otro mostró a los propietarios de Channel 4 recibiendo 1,5 millones de dólares al mes por una cooperación similar. Otros muestran a Montesinos entregando $350,000 en efectivo al propietario del Canal 5, y al propietario del Canal 9 recibiendo $50,000 para cancelar una serie de investigación llamada SIN censura.

En Venezuela, el domingo, 24 de junio de 2001, El Junquito, km 3, segunda calle del sector de Niño Jesús, un barrio pobre en el oeste de Caracas, se despertó con un pequeño grupo de periodistas que fotografiaban la fachada de una casa que destacaba en la zona por ser más grande y menos humilde que las demás, donde fue capturado y deportado a Perú para enfrentar juicios por. Su estadía en Venezuela fue tema de política interna. Desde meses antes que fuera capturado, la prensa venezolana publicaba periódicamente indicios de la presencia de Montesinos y los políticos de oposición acusaban al gobierno de protegerlo, hechos que el gobierno negaba y algunas veces ridiculizaba. Durante ese período, representantes del Gobierno peruano visitaron a Venezuela en varias ocasiones y la agencia oficial de prensa de Perú informó que en una de esas visitas el ministro del Interior de ese país había entregado pruebas de la presencia de Montesinos en Venezuela al Gobierno venezolano. Esa información no fue confirmada oficialmente por ninguno de los dos gobiernos.

En junio de 2001, con la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos, Montesinos fue entregado por el Gobierno venezolano en Caracas y extraditado a Perú, para enfrentar juicios.

Montesinos fue condenado por peculado, asunción ilegal de su cargo de jefe de inteligencia, abuso de poder, tráfico de influencias y cohecho. Esos cargos conllevaban sentencias de entre cinco y quince años cada uno, pero las sentencias de prisión peruanas se cumplen al mismo tiempo, por lo que los fiscales continuaron persiguiéndolo por cargos adicionales. Fue absuelto de dos cargos específicos de corrupción y conspiración relacionados con el alcalde de Callao, a quien habría ayudado a evadir cargos de narcotráfico. Montesinos estuvo preso en el Centro de Reclusión de Máxima Seguridad (CEREC) del Callao (que fue construido bajo sus órdenes durante la década de 1990) y cumple 15 años de prisión, pero deberá enfrentar al menos 8 juicios más en los próximos años. En total fue acusado de sesenta y tres delitos que van desde el narcotráfico hasta el homicidio.

Problemas legales en México

En 2018 la presentadora de televisión Laura Bozzo y el encarcelado ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos pidieron que la película peruana «Caiga quien caiga», que narra la historia de la captura de Montesinos, no fuese exhibida, informó en agosto de ese mismo año su director, Eduardo Guillot.

«Hemos recibido dos cartas notariales que para nosotros no tienen asidero legal, donde nos amenazan para no exhibir la película y dicen que, de lo contrario, nos pondrán juicios por daños y perjuicios» expresó Guillot, según un reporte de la agencia Efe.

«Caiga quien caiga» (2018), que se estrenó el 23 de agosto de 2018 en Perú, está basada en el libro homónimo del ex procurador anticorrupción José Ugaz, y cuenta el proceso judicial y la captura, en junio de 2001, del que fuera asesor del expresidente Alberto Fujimori (1990-2001).

Según explicó Guillot a Efe, el filme tiene elementos de ficción, y otra importante parte «ya histórica, y que todos conocen», por lo que dijo que cuando recibió la carta de Bozzo, que según sostuvo incluye amenazas, le pareció «algo increíble».

«Ella dice que hemos usado su nombre y le hemos atribuido frases que no son ciertas, lo que no entendemos, porque en realidad ella no ha visto la película» apuntó el cineasta, antes de anotar que le parece que ese escrito busca, sobre todo, «llamar la atención».

Desde 2002, Laura Bozzo permaneció tres años en arresto domiciliario en un estudio de televisión, tras ser acusada de recibir tres millones de dólares de Montesinos para apoyar la segunda reelección de Fujimori.

En julio de 2006, la presentadora fue condenada a cuatro años de prisión suspendida por la tercera sala penal anticorrupción, que la encontró cómplice de los delitos de asociación ilícita para delinquir y peculado (malversación de fondos públicos).

Montesinos, por su parte, envió una carta notarial en la que «dice que se ha dañado su nombre y su buena imagen, lo que es algo risible, y por otro lado incomprensible», comentó Guillot, que recordó de el exasesor «es una persona que está afrontando una condena muy seria».

El exasesor, considerado el cabecilla de una de las mayores redes de corrupción de la historia peruana, cumple sentencias hasta a 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos, corrupción de funcionarios, usurpación de funciones, lavado de activos, conspiración y tráfico de armas, entre otros delitos.

Por ese motivo, Guillot consideró que las amenazas de ambos personajes reflejan que «ellos no están situados en el tiempo».

«Han pasado muchos años y ellos ya no tienen ese poder que tenían antes de poner a la prensa sumisa, o que hacían lo que querían con el Poder Judicial», aseveró.

Agregó que «es curioso que precisamente estos dos personajes que estuvieron juntos, que tuvieron una serie de entripados (vínculos), sean los que amenacen en poner juicios por daños y perjuicios».

«Yo la verdad me he quedado anonadado», sostuvo antes de afirmar que ya han respondido a ambas cartas notariales con la asesoría del jurista Ugaz y señalando que tanto Bozzo como Montesinos «realmente estuvieron vinculados con una red de corrupción; y que, por otro lado, son personajes públicos».

Celoso

Vladimiro Montesinos, Laura Bozzo, Alberto Fujimori

En 2019 Laura Bozzo fue entrevistada en el programa de televisión peruano “El valor de la verdad”, en donde brindó detalles respecto a la infidelidad a causa de su ex pareja Cristian Suárez, pero también reveló secretos relacionados a su íntima amistad con el ex mandatario Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos.

Es así que la polémica conductora respondió la intrigante pregunta 14: “¿Te hizo regresar Montesinos de un viaje a la selva para que no durmieras con Fujimori?”.

Laura Bozzo respondió que sí, asegurando no haber sido pareja de ninguno de los dos y atribuyó el pedido del ex asesor Vladimiro Montesinos a una ‘competencia de poderes’.

“Yo no era pareja de ninguno de los dos, vamos a dejar bien en claro. Era como una competencia de poderes, algo parecido a lo que creo que pasó en ese momento. Habíamos ido a la frontera con Brasil, fuimos a hacer ayuda social. Yo iba con Alberto y con mi equipo para hacer algunas grabaciones y conseguir algunos casos de las historias de las mujeres, era por el programa que yo iba”, dijo Laura Bozzo en el programa.

La ‘abogada de los pobres’ aseguró que ya estaba planificado quedarse de un día para otro, pero fue enviada de regreso con todo su equipo de trabajo.

“Se suponía que nos íbamos a quedar de un día para otro y al final no se entendía bien. (…) Nos hizo volver a todos. No lo sé (por qué era peligroso dormir con el expresidente), porque a mí no se me iba a parar nada por Fujimori, para mí era como dormir con una hermana y punto. (Con Montesinos) tampoco”, expresó, aunque antes ha confesado la atracción que sentía por Montesinos.

Defendiendo a Fujimori

Laura Bozzo, Alberto Fujimori

El pasado febrero de 2022 Laura Bozzo brindó en exclusiva una entrevista para el programa de Andrés Hurtado en Perú, en donde reveló diversos pasajes de su vida personal, sobre todo por el último escándalo que casi le cuesta su libertad en México.

Durante la larga conversación que tuvo con el conductor de la cadena peruana Panamericana TV, la también abogada, reveló que se arrepiente de haber apoyado por tanto tiempo a Alberto Fujimori. Como se recuerda, la presentadora del recordado programa “Laura en América”, brindó su respaldo por largos años al ex mandatario, quien cumple prisión en la cárcel, según un reporte de Infobae.

“Es una de las cosas que, puedo decir, más me arrepiento. Me duele en el alma haberme dejado llevar por ese glamour del poder, qué feo”, expresó.

“Lo que yo más quería, era apoyar la lucha contra la subversión pero no debí haberme metido en eso, me dejé llevar”, agregó.

Asimismo, le agradeció a Andrés Hurtado haberla apoyado incansablemente, sobre todo cuando pasó tres años con arresto domiciliario por presuntamente haber recibido dinero ilícito durante el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

“Ibas todos los días a verme, me divertía, la pasaba bien, esos son los momentos en donde se conocen a los verdaderos amigos. Se comprobó que yo no recibí ni un centavo del gobierno, hasta ahora no puedo entrar a Estados Unidos por esa ‘chingadera’”, aseguró.

Recordemos que durante la época de los 90, el nombre Laura Bozzo tomó mucha fuerza por los casos sociales que exponía. Durante la entrevista con Andrés Hurtado, contó que la cercanía con Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos inició porque ellos la contactaron para realizar apoyo a las familias necesitadas.

Sin embargo, años después y luego de conocer las actividades delictivas de Fujimori y Montesinos, Laura Bozzo fue investigada por -supuestamente- haber recibido ilícito del ex presidente y de su asesor. Tras su sentencia, la famosa conductora le quitaron su visa para entrar a Estados Unidos. Hasta la actualidad no puede ingresar a ese país, en donde perdió la casa que tenía y, sobre todo, la carrera que había construido en aquel lugar.

“Por un juicio que se me declaró inocente sigo presa después de diecisiete años por un delito que no cometí. Diecisiete años, en los que he perdido mi casa, he perdido todo lo que gané. Porque, claro, al no poder entrar, todo el mundo me ha estafado. Y me siguen estafando. Yo sigo trabajando para pagarle a gente de allá para que solucione mis problemas y, al final, en lugar de solucionarlos lo complican para poder sacarme más dinero”, expresó en una entrevista para Infobae México en el 2020.

Laura Bozzo por muchos años defendió a Alberto Fujimori, incluso en el 2011, la conductora se refirió sobre el indulto que le darían al sentenciado ex jefe de Estado del Perú. “Yo sí lo indultaría. Creo que se equivocó, pero también hizo cosas buenas. Si hay un problema de salud grave, uno no debe ensañarse”, agregó.

Su apoyo a Fujimori no descendió, en el año 2017 durante una entrevista para el diario Ojo, la conductora aseguró que Alberto Fujimori es una persona que “siempre luchó por los derechos de la gente”.

“Siempre di mis opiniones a favor de su libertad, porque era lo justo. Me parece que fue un presidente que luchó mucho por los derechos de la gente, combatió el terrorismo y por su edad y sus enfermedades realmente lo merecía. Pero estoy totalmente en contra de la forma como se hizo. Yo creo que uno no negocia la libertad, uno se la gana porque es de justicia”, indicó.

“Él amaba el Perú y nunca hubiera permitido claudicar ante sus ideas. Una persona (por PPK) que está comprobadamente metida en actos de corrupción, y que se le salve a cambio de la libertad, no es correcto. Ahora qué va a decir la izquierda caviar que juraba que eso nunca iba a pasar. Yo estoy a favor, porque se lo merece, pero en contra de la forma como se realizó” agregó.

Antes de culminar la entrevista con Andrés Hurtado, Laura Bozzo recordó los problemas judiciales que tuvo en México tras ser investigada por evasión del fisco, el cual al no cumplir con el pago de éste impuesto, las posibilidades de ir a la cárcel son altas. Incluso, la presentadora, tuvo que vivir en la clandestinidad.

“Eso fue incomparable. Lo que yo viví fue terrible y nunca me lo esperé. Firmé todo lo que mi contadora me decía que firme y yo confié”, contó.



Semanario El Venezolano. Madrid, del 03 al 16 de agosto de 2022

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