¿Blanqueó dinero el exjefe de inteligencia venezolano Hugo Armando Carvajal invirtiendo en bienes raíces en Madrid?

Por Lola Solís

La Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), había informado en junio a la policía española sobre la ubicación exacta del exjefe de espías venezolanos Hugo Armando Carvajal Barrios, fugado desde que la Audiencia Nacional de España aprobara en 2019 su extradición a los Estados Unidos, en donde Carvajal enfrenta cargos por facilitar el envío de narcóticos mientras era jefe de la inteligencia militar de Venezuela.

No obstante, la policía española había tardado en reaccionar, procediendo a la captura de Carvajal aproximadamente tres meses después, el jueves 9 de septiembre pasado, al saber que la venezolana Astrid Carolina Viloria Palacios, con quien Carvajal compartía piso en la calle Torrelaguna, distrito de Ciudad Lineal de Madrid y quien había alquilado el apartamento en el que ambos convivían, estaba realizando gestiones para mudarse.

A finales de marzo de 2019, cuando Hugo Armando Carvajal llegó a España y fue recibido por miembros del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), fue conducido hasta un piso situado en el madrileño barrio de Valdebebas, en donde se dejaba ver constantemente. El piso de Valdebebas había sido alquilado por su hijo.

El piso de lujo en Valdebebas donde residía el hijo de Hugo Carvajal

Pero la relación de Carvajal con Valdebebas no quedaría allí. Según personas familiarizadas con el asunto, el exjefe de espías venezolano es supuestamente propietario de varias viviendas y locales comerciales en el barrio madrileño, donde, mientras permaneció allí, nunca estuvo escondido.

Las mismas fuentes advierten sobre un posible lavado de activos con inversiones en bienes raíces, en el que pudo estar a la cabeza el exmilitar. Plantea que las autoridades españolas deben investigar los posibles bienes del venezolano en Madrid y en caso de verificar su existencia proceder a su requisa o incautación antes que estos caigan nuevamente en malas manos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *