Ella Fontanals-Cisneros y el arte de no desprenderse del apellido de su exmarido

Por Estrella Ferretti

Ella Fontanals-Cisneros fue la primera esposa del empresario venezolano de origen cubano Oswaldo Cisneros, fallecido en 2020 a consecuencia de la enfermedad de COVID-19.

Fontanals nació en Cuba en 1944. Tras la Revolución cubana, en 1959, emigró a Venezuela con su familia.

Antes de su matrimonio con Cisneros en el año 1968, Ella fue aeromoza de la aerolínea venezolana VIASA. La pareja procreó tres hijas: Marisa, Mariela y Claudia.

Tras separarse de Cisneros, se mudó a Estados Unidos, donde regentó librerías o galerías de arte, exportó materias primas y se dedicó a comprar y vender inmuebles en Manhattan y Nueva York.

Pero, quizás por considerarlo sinónimo de estatus social y abolengo, su separación no hizo que Ella dejara de utilizar su apellido de casada. En su faceta como curadora de arte, se relacionó con varios artistas cubanos, a los cuales luego manejó, llegando a comentarse en algunos casos hasta de supuestos romances con algunos de ellos.

Algunas reseñas la describen como alguien cercana a la familia Castro en Cuba.

Luego de mudarse a Estados Unidos, la empresaria tenía por hábito visitar su natal Cuba en su imponente yate, en el que viajaba desde Miami hasta la isla para pasar vacaciones, en épocas cuando el país caribeño era asediado por la crisis y las sanciones económicas de Estados Unidos, algo a lo cual la empresaria prestaba poca atención.

En sus viajes a Cuba, llevaba su propia comida y su propio chef, por temas de salubridad y para evitar quedar al margen de las sanciones.

Parte de las intimidades de la familia Fontanals-Cisneros se conocerían Gracias a miembros de la tripulación con la que contaba el avión privado del empresario Oswaldo Cisneros cuando estaba en vida.

Ella Fontanals aún conserva la mítica belleza de su época de aeromoza y vendedora de lencería fina, que deslumbró al empresario Oswaldo Cisneros.

Sin duda, Ella Fontanals no deja de ser una de las curadoras de obras de arte más importante del continente americano, aunque ha perdido terreno en el medio artístico frente a la esposa de Gustavo Cisneros, Patricia Phelps.

Un exquisito menú ofrecido en 2012 por un restaurante madrileño sirvió de preámbulo en la cena ofrecida por la empresaria Ella Fontanals para presentar ante prestigiosos curadores de arte españoles la obra del artista plástico Juan Roberto Diago Durruthy, descubierto y manejado por Fontanals.

La relación profesional entre ambos era excelente y en Europa se especulaba de un romance en ciernes.

Diago Durruthy es considerado uno de los máximos exponentes actuales del arte cubano.

Claudia, hija de los Cisneros-Fontanals, libra hoy una batalla legal en Venezuela contra Mireya Blavia, viuda de Cisneros, por la herencia de su difunto padre.

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