La relación del fugitivo exjefe de inteligencia venezolano Pedro Luis Martín Olivares con el asesinato del informante de la DEA Luis Rodríguez Santacruz

Por Sidney Phillips

El caso del homicidio del ciudadano Luis Rodríguez Santacruz ha quedado judicialmente impune en Venezuela. Rodríguez Santacruz era un informante de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés). A él se le atribuye haber proporcionado a las autoridades federales estadounidenses información que permitió la interceptación de un barco cargado con aproximadamente dos toneladas de droga, que había partido desde Venezuela con rumbo a Países Bajos.

Luis Rodríguez Santacruz

Pero la embarcación no llegó a su destino, luego que fuese abordada por oficiales de la ley en una operación exitosa de la DEA.

Una persona familiarizada con el asunto asegura que la identidad del informante era conocida por Pedro Luis Martín Olivares, quien en tiempos de Hugo Chávez fuese en Venezuela jefe de la Unidad de Investigación Financiera de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), ahora denominada Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Martín Olivares, hoy es buscado por la DEA. Los Estados Unidos han ofrecido una recompensa de $10.000.000 por información que conduzca a su captura.

Posterior a la incautación de las dos toneladas de droga y gracias a Martín, la identidad del informante fue conocida por la organización narcotraficante que había enviado el cargamento con destino a Países Bajos. Sicarios al servicio de la organización criminal, se trasladaron a la residencia de Rodríguez Santacruz, a quien luego torturaron y asesinaron. Hasta la actualidad, la muerte de Luis Rodríguez Santacruz permanece impune en Venezuela.

La noticia apareció el 11 de junio de 2007 en el diario venezolano El Carabobeño. Luís Rodríguez Santacruz, dueño de una empresa de vigilancia y agente de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), fue asesinado con más de quince disparos.

La víctima, según el reporte de prensa de entonces, había colaborado con la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), la Disip y la DEA estadounidense, siguiendo pistas de narcotraficantes en Venezuela. Autoridades de Estados Unidos y Colombia presumen que quienes lo asesinaron pertenecían a un escuadrón policial venezolano que ultimó en esas semanas a dos militares colombianos en la frontera.

Luis Rodríguez Santacruz recibió 15 tiros en diferentes partes del cuerpo, fractura de la pierna izquierda, fractura de la clavícula y fue encontrado en la cuneta de una de las salidas principales de la arteria vial de la ciudad de Valencia, estado Carabobo. El cuerpo estaba amordazado y los ojos vendados con tirro.

Rodríguez Santacruz, de 51 años de edad, quien fue presidente de la Fundación Ceotad en el estado Carabobo, fue ultimado en junio de 2007. Su cadáver fue encontrado en un costado de la autopista Valencia-Campo de Carabobo. Tenía huesos rotos y contusiones que evidenciaban una prolongada tortura, además de los 15 disparos en la boca y otras partes del cuerpo, señal inequívoca de que le cobraban haber delatado una operación de drogas.

Rodríguez fue víctima de una celada que le tendieron personas conocidas por él, quienes lo convencieron vía telefónica para que saliera de su vivienda y se introdujera en un vehículo. Más nunca lo vieron con vida. El caso era investigado por la fiscalía 11 de Carabobo, pero los autores del crimen continúan impunes. La expresidenta de la Conacuid Mildred Camero señaló en una entrevista que en el asesinato de Rodríguez estaban involucrados militares y policías del aparato de inteligencia del momento.

Rodríguez nunca fue policía. Era un narcodependiente o adicto y sus comienzos como informante se iniciaron en la institución internacional de rehabilitación Hogares Crea, bajo la tutela del sacerdote José María Rivolta, donde estuvo recuperándose de la adicción a las drogas.

Rodríguez utilizaba sus experiencias por los bajos fondos para asesorar a algunas empresas, como al Grupo Danaven y filiales, así como a otras compañías en Carabobo y la zona de Guayana (Orinoco Iron y CVG Bauxilum ) en programas de prevención de drogas a los trabajadores y a los hijos de éstos.

En el argot policial no era otra cosa mas que un llamado «Chivo Eléctrico», a quien siempre le fascino una chapa de algún organismo policial.

La astucia de Rodríguez le permitió codearse con jueces, funcionarios policiales, fiscales, militares y formar parte en Venezuela de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (CONACUID) en Carabobo. Algunos lo recuerdan como una persona que utilizaba estas relaciones para dañar gente honesta y profesional cuando eran un peligro o le resultaban algún obstáculo para sus intereses. Toda esta astucia lo llevo a contactarse durante años con funcionarios diplomáticos de algunas embajadas acreditadas en Venezuela.

El ser un informante, le costó la vida. Constantemente les suministraba información a funcionarios de la DEA y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas y a otras dependencias diplomáticas de diferentes países acreditadas en Venezuela.

Para nada era una persona prudente, se vanagloriaba y a todo el mundo le comentaba lo que hacía y para quienes trabajaba.

Luís Rodríguez Santacruz, también estuvo muy vinculado a José A. Concepción G., S.S.R.C. y David Eloy Colmenares.

– José A. Concepción G. fue Jefe de Investigaciones de la oficina de Interpol Caracas adscrita a la extinta Policía Técnica Judicial (PTJ). Es recordado por algunos como un funcionario muy deshonesto y corrupto. Solía llamar a diferentes agregados policiales, con quien mantenía relación de trabajo, para pedirles neumáticos y equipos para las patrullas, los cuales vendía o los utilizaba en sus automóviles y actividades personales o privadas.

Concepción, jubilado luego de la PTJ, recibió dinero para permitir la filmación a unos funcionarios del DAS de Colombia cuando capturaban al guerrillero José María Ballestas de las FARC, en un sector de Macaracuay, Caracas, durante la gestión de Luis Miquilena como ministro del Interior y Justicia de Venezuela. El video fue emitido en Colombia por la cadena de televisión Caracol y en Venezuela fue trasmitido por el canal de televisión Globovisión. Por la publicación del video, Miquelena le solicitó la renuncia a Elisio Guzmán Cedeño, más conocido como El Comisario Pablo, quien para ese momento se desempeñaba como director del Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ).

– S.S.R.C. es alguien de quien no existen muchas referencias. Se sabe que era una de las personas a quien el informante Luis Rodríguez frecuentaba y con quien compartía información. Estaba vinculado a una red de narcotraficantes que operaba en Venezuela en los estados Carabobo y Aragua, dominada por un sujeto conocido como «Colombo».

Felice Colombo era un industrial metalmecánico de origen italiano, involucrado en el tráfico de cocaína. Colombo fue señalado del envío de varios kilogramos de cocaína decomisados en España, ocultos en tubos de aluminio dentro de una embarcación.

– David Eloy Colmenares, alias «Compadre», fue jefe de investigaciones de la PTJ. Como pago por ayudar a Colombo a evadir a la justicia recibió un penthouse en la mejor zona de La Victoria, estado Aragua, así como la cancelación de todos los gastos de la fiesta de 15 años de su hija. Colmenares recibió además una camioneta Ford Explorer XLT 4 x 4, de color negro.

David Colmenares fue hombre de confianza de altas personalidades del chavismo.

Pedro Luis Martin Olivares trabajó en la DISIP cuando David Colmenares era jefe de investigaciones nacionales de ese órgano policial y fue el contacto para la fuga de un narcotraficante de esa dependencia durante el mandato de Jesús Arellano, más conocido como Luciano, quien trabajó junto a David Colmenares en la División de Tráfico Internacional de la extinta PTJ y de José Concepción, cuando este ocupó el cargo de jefe de investigaciones de Interpol, oficina adscrita a la PTJ.




Semanario El Venezolano. Madrid, del 03 al 16 de agosto de 2022

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