Paulo Carrillo Fadul, el abogado que hizo fortuna en Venezuela gracias a sus contactos políticos

Años atrás arribó en Venezuela al oriental estado Anzoátegui, de la mano del entonces alcalde de Barcelona por el chavismo, José Pérez Fernández, el jugador de poker profesional y abogado tributarista Paulo Simón Carrillo Fadul. Su cercanía con Pérez Fernández y sus hermanos llegó a ser tal que se asoció con estos y fue el primer director del SABAT, ente encargado de recaudar los impuestos municipales en la capital de Anzoátegui, según explica la web Prensa América.

Después Carrillo asumió que el negocio no era tan rentable e impuso a la empresa Gerelca para la tercerización de la recaudación de impuestos. Así el abogado pasó a convertirse en el principal socio del empresario Leonel Muñoz en la antes mencionada firma tributaria. Durante años Gerelca amasó millones con el negocio en Barcelona, cuya alcaldía en Anzoátegui posee los mayores aportes por impuestos municipales, que incluyen como contribuyente al complejo petrolero y petroquímico José Antonio Anzoátegui.

Durante los primeros meses de Gobierno de la alcaldesa Inés Sifontes (sucesora de Pérez Fernández) mantuvieron con el ayuntamiento de Barcelona un contrato que les generó escandalosas ganancias, las cuales fueron invertidas en Panamá, Costa Rica y Colombia. Posteriormente pasaron a manejar los impuestos municipales en Puerto La Cruz a través de Gerelca, de la mano del alcalde de otrora Nelson Moreno, haciendo lo propio en Guanta gracias a Luís Cardozo (alcalde de aquella época), personalidades de las cuales se decía que recibían cierto porcentaje de las ganancias.

En la ciudad de Puerto La Cruz Gerelca hizo un daño irreparable cuando se llevó parte de la data de contribuyentes como retaliación por haber perdido el contrato.

Durante un tiempo Paulo Carrillo operó a través del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH). Su perenne afición a los juegos de envite y azar lo llevó a realizar extraños negocios con el sargento retirad y exjugador profesional de póker Iván Freitez, excompañero de Hugo Chávez en el golpe de Estado contra el expresidente Carlos Andrés Pérez en 1992 y de quien Chávez trató de aprender a tocar la guitarra, como el mismo exmandatario lo asegurara muchas veces.

Carrillo ha sido asiduo visitante de los mejores casinos de Costa Rica, Panamá, Aruba, Las Vegas y Bahamas, además de ser frecuente cliente de los del Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT) en la ciudad de Caracas.

Según Prensa América, fue Carrillo Fadul quien puso en contacto a algunos alcaldes con el BANAVIH, para gestionar unos préstamos, supuestamente a cambio de comisiones para Carrillo. Pero la obtención de dinero fácil y rápido es una de las peores costumbres del abogado, lo que lo ha llevado a cometer grandes imprudencias. Paulo Carrillo fue socio del empresario Julio Marcolli, quien quebró el condominio residencial “Acqua” en la isla de Aruba, eso además de no haber podido concretar la construcción de un centro comercial en la ciudad de Puerto La Cruz, en una zona no ha apta para ese tipo de edificaciones.

En la ciudad de Barcelona en Venezuela muchos recuerdan al abogado Paulo Carrillo y su paso por el Servicio Autónomo Bolivariano de Administración Tributaria (SABAT), institución dependiente de la alcaldía de Barcelona, donde estuvo íntimamente asociado en la recaudación de impuestos a los hermanos Pérez Fernández (exalcalde y concejales).

En Lechería medió para que Gustavo Marcano, siendo alcalde, no le demoliera el último piso a varias torres de apartamentos construidos por el empresario inmobiliario Julio Marcolli, por lo que se decía entonces que Marcano habría recibido un millonario “premio”.

Gracias a su fructífera relación de negocios con Marcolli, el abogado Carrillo pudo adquirir un town house en el conjunto residencial “Villas Martinique” de Lechería.

Interesantes son los relatos sobre el financiamiento que Paulo Carrillo le dio al excandidato presidencial opositor Leopoldo López.

144 personas denunciaron en 2018 que a través de una famosa constructora que construía mediante la figura de Asociación Civil, compraron apartamentos. Por varios motivos, la constructora cerró, los dueños se fugaron y el Gobierno les dio una medida de protección especial. Uno de los asociados de la constructora era Leonel Muñoz, socio de Paulo Carrillo Fadul.


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