Los ambiciosos pero poco exitosos proyectos de Juan Francisco Clérico, Fedele Clérico Bertola y Valentín Bagarella Gleim, contratistas del Estado venezolano, que los llevaron a comprar un pueblo medieval en Italia

Por Isabel Guerrero y Cecilia Anesi
armando.info

Cuando la petrolera Pacific Rubiales estaba en su mejor momento, varios de sus directivos –junto con los dueños de otra gran fortuna en Venezuela– decidieron hacer una inversión excéntrica en Italia comprando un pueblo medieval con castillo incluido. Algunos de ellos, sin embargo, fueron más allá y explotaron minas de oro en ese país europeo dejando más penas que glorias con esos emprendimientos, que quedaron entre el olvido y un gran daño ambiental.

“La felicidad solo es posible con el placer”, dice una máxima del hedonismo a la que parecen haberse aferrado los dueños de las fortunas más prominentes en Venezuela. Una, en particular, logró materializar su propio paraíso en los campos de la Toscana, céntrica región de Italia que sabe a chianti –de los más prestigiosos vinos del mundo con denominación de origen– y estampa el escenario digno de una película de Franco Zeffirelli.

El objeto del deseo no fue cualquier cosa: 683 hectáreas de terreno de una propiedad dominada por el castillo de Montingegnoli, antigua fortaleza medieval del s.XII que está a pocos kilómetros de la localidad de Radicondoli, en la provincia de Siena. La inmensa finca posee numerosas casas patronales –sin incluir la iglesia– y cubre una extensión de 15.400 metros cuadrados de espacio habitable. Un pueblo medieval abandonado, casi olvidado, en medio de las ciudades más codiciadas de la Toscana, le pertenece a tres contratistas del Estado venezolano que han sido socios durante décadas: Juan Francisco Clérico, Fedele Clérico Bertola y Valentín Bagarella Gleim.

A partir de un documento hallado en Open Lux –la base de datos con 3,3 millones de entradas del registro mercantil de Luxemburgo que logró obtener el diario Le Monde de París, y que coordinó el Proyecto de Reportería de la Corrupción y el Crimen Organizado (Occrp, por sus siglas en inglés), se pudo seguir el rastro de varias empresas que derivaron en otro hallazgo. Los tres personajes aparecen mencionados en los documentos de una sociedad en Dinamarca que controla la propiedad, Toscana Holdings ApS, donde también destaca otro ítalo-venezolano que creció en el negocio de petróleo y minería en Colombia: José Francisco Arata y, en menor medida, Miguel Ángel de la Campa. El escuadrón de caballeros que suman a sus riquezas el castillo de Montingegnoli no lograron –o no quisieron– reactivar la vida del bucólico enclave que compraron en el que quizá ha sido el mejor momento de su carrera.

La excéntrica propiedad hoy día está en venta. Un “pueblo medieval en piedra para restaurar” se exhibe en el portafolio de la agencia inmobiliaria de casas de lujo Romolini Inmobiliare y, a diferencia de otras edificaciones, el costo no es público. En la página web se muestran fotografías de una imponente infraestructura con una torre almenada que sobresale y vigila los jardines, el pequeño bosque que rodea al castillo hasta alcanzar los campos “con posibilidad de plantación de viñedos”, algunos aún productivos. La construcción cuenta con más de un centenar de habitaciones y la misma cantidad de baños, además, la agencia incorpora los trazos de un proyecto a medio hacer que supondría la construcción de un hotel boutique cinco estrellas.

Castillo Montingegnol en la… by ArmandoInfo

 

Para los visitantes curiosos, el castillo de Montingegnoli es un “pueblo fantasma” que incorporaba misterio al turismo local de acuerdo con lo que describe una comunidad en línea dedicada a viajes por la Toscana. En 2017 advertían de una “subasta en espera de un comprador” y las dificultades para acceder a su patio interno. Antes de la adquisición por parte de los nuevos dueños, los visitantes podían recorrer los pasillos empedrados de la histórica edificación que perteneció a poderosas familias de la nobleza italiana, pero ahora el acceso permanece cerrado por ser “propiedad privada”. Ni los propios lugareños conocen a los dueños y las autoridades dicen “haber visto a una mujer” que puede ser enlace con la nueva generación de propietarios, pero no saben su nombre, de acuerdo a lo que explicaron a la reportera que visitó las instalaciones. La historia está escondida en las escrituras como si se tratase de un verdadero mapa del tesoro.

Los socios de abolengo

Toscana Holdings ApS fue registrada en la ciudad danesa de Copenhague, el 14 de diciembre de 2001, con un capital de 17.000 euros y tenía como propósito “ser una sociedad de cartera”, que incluía “la concesión de créditos y préstamos, la realización de inversiones en filiales, la realización de actividades comerciales e industriales, así como otros negocios”. Hasta 2017 mostró actividad y actualizó los estatutos sociales.

Como director administrativo de la sociedad danesa aparece el ítalo-venezolano Juan Francisco de Jesús Clérico, único hijo del empresario italiano Giacomo Clérico quien fundó Venezolana de Inversiones y Construcciones Clérico, C.A. (Vinccler) en 1956. Al morir su padre, Juan Francisco asumió la cabeza del negocio familiar junto a su tío paterno Fedele Clérico Bertola. Ambos continuaron fortaleciendo los intereses de una de las más importantes compañías en Venezuela que ejecutó poderosos proyectos de infraestructura.

Uno de los socios cercanos de Vinccler es el argentino Valentín José Bagarella Gleim, quien se radicó en Venezuela cuando trabajaba para la transnacional General Electric y en 1989 continuó con Sadeven, compañía propia que fundó después que la transnacional en la que trabajaba dejó el país, según contó en una entrevista. Explicó que Venezuela “era el lugar en el que normalmente” ganaba la mayor parte del dinero, aunque realizaba trabajos en otros países. El Sistema Nacional de Contrataciones registra al menos tres firmas de su propiedad que ejecutaban trabajos en ingeniería civil, controladas totalmente por sociedades extranjeras, que son parte de la estructura empresarial de Bagarella: Sade, SDV y Sadeven. En esta última, Juan Francisco Clérico aparece como uno de los directores sin participación accionaria.

A lo largo de los años, la fortuna de Bagarella ha crecido al igual que los negocios con el Estado venezolano, incluyendo los que tuvo con Petróleos de Venezuela (Pdvsa). En 2017, SDV Energía e Infraestructura fue suspendida por el expresidente de la estatal petrolera, Eulogio Del Pino, para cualquier contrato de servicios por un supuesto desfalco en la Faja del Orinoco. La irregularidad cometida por 10 contratistas y gerentes de Pdvsa entre 2010 y 2016, que involucró 200 millones de dólares, fue investigada por el Ministerio Público y hasta 2018 solo una había sido exculpada.

Fue tan próspero el negocio en el área de hidrocarburos que el heredero de Vinccler, Juan Francisco Clérico, incursionó pronto como socio capitalista con la empresa Vinccler Oil & Gas, además tenía la presidencia y gerencia general de la canadiense PetroFalcon Corporation que operaba en el occidente de Venezuela. En 2006, se ejecutó el contrato de conversión final con Pdvsa para crear la empresa mixta Petrocumarebo en la que Vinccler obtuvo participación de 40%. “Esto estabiliza y fortalece nuestra posición en el negocio de petróleo y gas en Venezuela”, dijo en su momento Juan Francisco Clérico.

En el camino de la alardeada “soberanía petrolera” que propuso el chavismo, Vinccler fue aprobada por el Parlamento de 2005 –controlado por el oficialismo– para la conformación de dos empresas mixtas con mayoría accionaria para la estatal petrolera: Petrorinoco –llamada Petrodelta en 2006 luego de un cambio de nombre por Gaceta Oficial– y Petromiranda, ubicada en el oriente del país, de acuerdo a lo publicado en el portal de Pdvsa.

En los círculos sociales y políticos de Venezuela, Juan Francisco Clérico no pasó desapercibido. Capitalizó las relaciones políticas de su padre, tenía una inmensa fortuna y forjó credibilidad en la comunidad italiana de la que ha recibido reconocimientos. En abril de 2002, su nombre llegó a sonar junto al del magnate Gustavo Cisneros como financistas del golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, de acuerdo con información que circuló en medios oficialistas, lo que marcó un breve desencuentro con el chavismo, que luego trastocó en una nueva era de reconciliación y contratos. En 2004, presidía la Federación de la Industria de la Construcción en Venezuela, hacía referencia al crecimiento económico del país y a los planes del Ministerio de Infraestructura de otorgar contratos para nuevos proyectos de capital.

Unos años después, a la empresa de Clérico le asignaron sin licitación las obras civiles de la central hidroeléctrica Manuel Piar, en Tocoma, estado Bolívar, que el gobierno de Hugo Chávez prometía tener listo para 2012. Vinccler se consorció con la constructora brasileña Odebrecht y la sucursal extranjera de la italiana Impregilo, con una participación mínima de 10%. Cuando las empresas fueron interpeladas en la Asamblea Nacional en 2016, ninguna explicó las razones de la parálisis.

Sobre la compañía Toscana Holdings ApS, empresa relacionada con el castillo de Montingegnoli, Juan Francisco Clérico tiene 41% de participación, Fedele Clérico mantiene 34% y el restante 25% está en manos de Valentín Bagarella de acuerdo con la información del portal Virk, una plataforma que trabaja con datos abiertos de la Autoridad Comercial Danesa. Todos registran direcciones en Venezuela, aunque el socio argentino desde hace varios años vive en Madrid junto a su segunda esposa y se jacta de los viajes por el mundo en su cuenta de redes sociales.

El castillo de Montingegnoli es un pueblo fantasma. La propiedad actualmente está en venta. Crédito: IrpiMedia

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Como una verdadera matrioska, la red de empresas dueña del pueblo y castillo de la Toscana la encabeza la sociedad Montingegnoli SRL, controlada ciento por ciento por la danesa European Real Estate ApS y constituida como una empresa inmobiliaria, aunque mencionan la posibilidad de “otorgar créditos y préstamos, realizar inversiones en subsidiarias, realizar negocios e industrias”. Constituida en febrero de 2002 con un capital de 16.900 euros es, a la vez, parte de otra empresa de nombre Toscana Holdings ApS, también constituida en Dinamarca.

El documento de Montingegnoli SRL que se encuentra disponible en el registro de la Camera di Commercio, Industria, Artigianato e Agricoltura, de Florencia, detalla que la sociedad fue constituida en 1991 como una “empresa agrícola”, con un capital de 3,5 millones de euros y, desde el día 10 de abril de 2007, se encuentra cancelada. Sin embargo, la compañía sigue presentando balances financieros e incluso, en el último publicado, narran los problemas que enfrentaron con la llegada del coronavirus. El objeto social de Montingegnoli SRL contemplaba, además, “desarrollo de agroturismo, gestión de centro ecuestre, cría e instalaciones deportivas, restaurante y gestión de servicios de alojamiento”.

Dentro de European Real Estate ApS despunta el nombre de José Francisco Arata como el “administrador único” del castillo y sus amplios linderos, justo en la época en la que se forjaba la parte más fulgurante de su carrera como empresario petrolero en Colombia, a donde fue a parar tras salir de Venezuela tres meses después del golpe contra Hugo Chávez. Allí echó a andar el coloso petrolero Pacific Rubiales, primero con Pacific Stratus Energy, en 2004, y luego Pacific Rubiales Energy Corp, el 23 de enero de 2008, según registros oficiales y, junto con otros ejecutivos de Pacific, acabó en la prestigiosa lista de los «100 directores generales mejor pagados» de Canadá, que recibieron sueldos con opciones sobre acciones.

Sus socios fueron los venezolanos Serafino Iácono y Miguel De la Campa, este último director también de una de las empresas danesas que compró el castillo en la Toscana.

Según los documentos, el geólogo venezolano de origen italiano fue asignado a ese cargo en el castillo 25 de julio de 2002 por un período de tres años, pero hoy luce como uno de sus dueños. Una seguidilla de documentos demuestra que al día de hoy  Montingegnoli SRL ya no existe con este nombre sino con el de Turismo & Energia SRL de Turín, propiedad, a su vez,  de Muraseni Investments de Panamá. Detrás de esta última empresa se encuentra Arata.

Montingegnoli SRL by ArmandoInfo

 

Turismo & Energía SRL inició actividad el 18 de abril de 2006, con el objetivo de arrendar bienes muebles propios o alquilados. El nombre de la sociedad no solo aparece en los archivos oficiales de la Cámara de Comercio de Italia, también en la sentencia de divorcio de José Francisco Arata y Mirna Díaz Cornwal. Por su parte, Muraseni Investments fue incorporada en marzo de 2006 y a partir del 10 de septiembre de 2019 aparecen como directoras la exesposa de Arata, Mirna Díaz y la hija de ambos, Keith Caroll Arata. En los años anteriores, los directores/presidentes solían ser extranjeros vinculados con firmas de inversión con dirección en Mónaco, otro en el Principado de Liechtenstein y en el cargo de secretario estuvieron las sociedades Adconsult LTD, en Belice, y Adconsult Management LTD, en Islas Vírgenes Británicas.

Las vueltas entre Dinamarca, Luxemburgo, Italia y Panamá para correr una especie de velo corporativo sobre los dueños del castillo hoy lucen como un artilugio inútil pues nunca avanzó ni el plan de restauración del mismo y mucho menos el proyecto de convertirlo en un hotel boutique de lujo con 90 habitaciones y varias residencias secundarias en los alrededores que parecía simpatizar a los dueños.

La agencia inmobiliaria que vende la propiedad describe que “se han obtenido opiniones favorables para la plantación de unas 25 hectáreas de viñedo y 5 hectáreas de un olivar” y su proximidad con los escenarios más deslumbrantes de la Toscana como Florencia, Siena y Pisa convierten a la propiedad en un lugar de esparcimiento con todas las comodidades para bodas o para una convención privada.

Pero en dos décadas nada de esto desencadenó el negocio turístico o inmobiliario. Desde 2002, el pueblo ha quedado a merced de los elementos. El acceso a la plaza está cerrado con tablones de madera, y los pasillos abovedados del pueblo están bloqueados por puertas oxidadas y apuntaladas por hierros inciertos. El castillo cruje abandonado, descuidado. Sólo el césped, muy verde, está cortado. ¿Para qué fue comprado entonces? Juan Francisco Clérico y José Francisco Arata no respondieron la solicitud de entrevista e información enviada por Armando.info e IrpiMedia, vía correo electrónico, para conocer detalles sobre esta inversión y los negocios asociados.

Aunque ante algunos conocidos le gustaba jactarse de que tenía “un castillo en Toscana”, todo parece indicar que Arata vio mayor potencial en la isla de Cerdeña, tan lejos y tan cerca del castillo como un vuelo de helicóptero, donde se desarrollaba una actividad que le es más afín: la explotación de minerales.

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