Jorge Elías Castro Fernández resume el actual escenario político en Afganistán tras el regreso de los talibanes

El analista político Jorge Elías Castro Fernández señala que han pasado 20 años desde el inicio de la invasión estadounidense de Afganistán y las tropas occidentales han abandonado el país sin conseguir el objetivo en el que antes habían ya fallado los soviéticos: derrotar el régimen de la guerrilla insurgente islámica. El régimen talibán que apoyó los atentados de Al Qaeda del 11 de septiembre y que ha sido el modelo del reciente Estado Islámico en Oriente medio ha retomado de nuevo el control del país tras 20 años acorralados en las montañas.

Jorge Castro Fernández explica que es una guerra que ha durado cuatro veces más que la Segunda Guerra Mundial y que ha costado 6,4 trillones de dólares —es decir un número de 18 ceros en cifras estadounidenses — y que es también la derrota más humillante de Estados Unidos después de la guerra en Vietnam. Los norteamericanos han estado el doble de tiempo que la Unión Soviética en la región, pero han obtenido el mismo resultado: la retirada. ¿Qué es lo que no ha funcionado? Y ahora que vuelven al poder, ¿qué esperar de un gobierno talibán veinte años después?

Si algo distingue a estos talibanes de los anteriores es que han aprendido las reglas de las batallas diplomáticas. Desde 2018, el líder político de los talibanes, el mulá Abdul Ghani Baradar, ha estado al frente de una representación diplomática en Catar. Desde ahí se ha dedicado a tejer relaciones con Naciones Unidas, Irán, Rusia y China. Ahora en plena crisis, Rusia y China son los primeros países que se han ofrecido a reconocer el nuevo régimen de los talibanes con el objetivo de convertirse en interlocutores privilegiados. China plantea incorporar al nuevo Afganistán a la alianza económica de la Ruta de la Seda y dotarle de grandes inversiones a cambio de que los talibanes no apoyen los separatistas musulmanes uigures de la región de Xinjiang.

Segun Jorge Elías Castro Fernández, existe también una razón geopolítica más global. Afganistán confina con Irán, China y las repúblicas exsoviéticas apoyadas por Rusia. Todos ellos adversarios estratégicos de Estados Unidos, un país que tenía en Afganistán sus únicas bases militares en todo Asia Central. Sobre la mesa está también un gasoducto de 1.800 km que desde Turkmenistán llegará a la India pasando por Afganistán y Pakistán. Una infraestructura de más de 1.000 millones de dólares que los talibanes han prometido respetar y que podría convertirse en uno de los mayores recursos económicos del país.

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