Por Karem Galvez
La trayectoria de Marios Iliopoulos, el magnate griego que en 2024 adquirió el club de fútbol AEK Atenas F.C. (“Unión Atlética de Constantinopla”), parece sacada de una novela, o mejor dicho, de varias. Su vida, marcada por el lujo, la controversia y una serie de incidentes inquietantes, bien podría alimentar varias temporadas de una serie de televisión. De hecho, ya existe un libro, “Dead in the water” (“Paralizado”, en lenguaje náutico o “Muerto en el Agua”, de manera literal), publicado en 2022 por los periodistas de Bloomberg, Matthew Campbell y Kit Chellel, que narra algunos de los episodios más oscuros de su carrera en el mundo naviero, incluyendo el naufragio del buque “Brillante Virtuoso” en 2011, y que sirve de base para un proyecto de serie televisiva.

Marios Iliopoulos, heredero de la compañía naviera Seajets, fundada en 1990 junto a su padre, Panagiotis “Takis” Iliopoulos (otrora comerciante de oro, fallecido en noviembre de 2022), ha pasado de ser un relativo desconocido a una figura prominente en Grecia.

Apodado “Super Mario”, en alusión a un famoso videojuego de autos de carrera, su incursión en el mundo del automovilismo, tanto como piloto como propietario de un equipo de rally, donde incluso sufrió un aparatoso accidente, precedió a su salto al fútbol.

Las negociaciones para la compra del AEK Atenas a Dimitris Melissanidis, otro multimillonario magnate griego del petróleo y del transporte marítimo, se extendieron durante meses, hasta concretarse. A pesar de la venta, materializada en junio de 2024, Melissanidis, conocido por sus actividades filantrópicas en colaboración con la Iglesia Ortodoxa, ha seguido apareciendo junto a Iliopoulos en eventos del club. Este acercamiento a la Iglesia, a través del Patriarca Ecuménico Bartolomé, líder espiritual de la Iglesia Ortodoxa, contrasta con los escándalos que rodean al nuevo propietario del AEK.

Entre terremotos y subsidios: La diplomacia de Iliopoulos en el Egeo
La influencia de Marios Iliopoulos se extiende más allá del ámbito deportivo y religioso. A principios de febrero de 2025, el empresario se ofreció a cubrir los gastos de alojamiento del personal médico enviado a Santorini, tras una serie de terremotos que sacudieron el archipiélago griego de las Cícladas. Este gesto, aparentemente altruista, cobra otra dimensión al considerar los intereses comerciales de Iliopoulos en la zona. Seajets, su empresa, opera un servicio de ferry que conecta Atenas con las islas Cícladas, un negocio que se vería favorecido por la estabilidad y el turismo en la región.
La familia Iliopoulos tiene, además, inversiones hoteleras en Santorini y Paros, a través de Empiria Group, propiedad de Antonis Iliopoulos (hermano de Marios) y su esposa. Esta empresa, anteriormente conocida como Kanava Hotels & Resorts, opera los hoteles Vedema, Istoria y Mystique en Santorini, así como los hoteles Parīlio y Cosme en la isla de Paros.

Pero la generosidad de Iliopoulos no está exenta de controversia. Según fuentes, su ofrecimiento de pagar el alojamiento del personal médico en Santorini surgió durante una reunión con el Primer Ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, en la que Iliopoulos buscaba subsidios para las rutas de Seajets. Su llegada en helicóptero a la reunión extraordinaria, acompañado por los alcaldes de las islas de Mykonos, Syros y Tinos, fue vista por algunos como una muestra de poder y dependencia de los mandatarios locales hacia el empresario. Un funcionario, ante las cámaras, le preguntó si podía sufragar el costo de alojamiento de los médicos, a lo que Iliopoulos accedió para evitar el bochorno público.
Contradicciones en el mar: El caso de Citera y la búsqueda de beneficios
Mientras Iliopoulos desplegaba su influencia en las Cícladas, en otra isla griega, Citera, al sur del Peloponeso, surgía la indignación. Seajets retiró uno de sus ferrys de la ruta, alegando necesidad de reparaciones, justo después de haber transportado gratuitamente a un grupo de médicos a la isla. Este movimiento fue interpretado por los residentes como una táctica de presión para obtener más subsidios estatales, una sospecha que alimenta la imagen de un empresario que busca maximizar sus beneficios a toda costa.
La filantropía de Iliopoulos también se extiende más allá de las fronteras griegas. En 2023, donó un millón de euros tras un devastador terremoto en Turquía. Esta acción, según conocedores del tema, podría estar relacionada con sus negocios en territorio turco y su amistad con el exprimer ministro turco Binali Yildirim (2016-2018).
La influencia del magnate en Grecia es palpable. Videos lo muestran llegando a un hotel en Tesalónica, en su propio vehículo, escoltado por un ostentoso despliegue de policías en patrullas y motocicletas, cual si se tratara de un jefe de Estado. En la grabación, Iliopoulos, acompañado por su primo Antonis (también directivo del AEK), desciende del automóvil luciendo una bufanda de su club, mientras son recibidos con saludos y reverencias.
La ambición de Iliopoulos parece no tener límites. Tras la adquisición del AEK, no descartó la posibilidad de comprar un medio de comunicación, como un canal de televisión, siguiendo el ejemplo de otros oligarcas griegos.
Un pasado turbio: Naufragios, sanciones y fraudes
El historial de Marios Iliopoulos como armador de buques transoceánicos dista mucho de ser impecable. Su currículum incluye dos naufragios, uno de ellos con la trágica pérdida de 24 vidas. Además, se le vincula con al menos un barco bajo sanciones estadounidenses, una cifra que podría ser mayor dada su costumbre de ocultar sus embarcaciones bajo empresas fantasma en jurisdicciones opacas y con el uso de testaferros. Pero el incidente más escandaloso, detallado en el libro “Dead in the water” y en investigaciones de la organización periodística griega Solomon, es un intento de fraude de seguros que, de haber prosperado, le habría reportado 77 millones de dólares.
Los escándalos no terminan ahí. Investigaciones recientes revelan la presunta implicación de Iliopoulos en el robo de cargamentos de petróleo venezolano, un entramado que involucra a una compañía fantasma registrada en Chipre y acusaciones en Venezuela y Malasia.
“Dead in The Water”, obra de Matthew Campbell y Kit Chellel, quienes ya en 2017 habían destapado en Bloomberg el caso del petrolero Brillante Virtuoso, publicado en 2022, relata uno de los mayores intentos de fraude en la historia de la industria naviera. La trama se centra en el petrolero Brillante Virtuoso, propiedad de Iliopoulos.
El enigma del Brillante Virtuoso: Piratas, fuego y un experto asesinado

En julio de 2011, el Brillante Virtuoso, un petrolero propiedad de Marios Iliopoulos, navegaba por el Golfo de Adén, entre Somalia y Yemen, transportando una carga de petróleo valorada en 100 millones de dólares desde Ucrania hacia China. Según la versión inicial, basada en testimonios de la tripulación, el buque fue atacado por piratas somalíes que, inexplicablemente, incendiaron el barco en lugar de secuestrarlo para pedir rescate, como era su modus operandi habitual.
Las inconsistencias no tardaron en aparecer. Las aseguradoras de Londres, que habían asegurado el petrolero por 77 millones de dólares, encargaron a David Mockett, un experimentado experto británico con años de residencia en Adén, Yemen, investigar el incidente. Mockett, tras una única inspección al barco quemado, concluyó que no había pruebas de que el Brillante Virtuoso hubiera sido alcanzado por cohetes o balas, contradiciendo la versión de la empresa gestora, que había atribuido el incendio a cohetes RPG disparados por piratas.
Poco después de reportar sus hallazgos preliminares, Mockett murió en Yemen, en julio de 2011, al explotar una bomba colocada en su automóvil. Las autoridades yemeníes atribuyeron el asesinato a un ataque terrorista, pero ninguna organización reivindicó el atentado. El caso sigue sin resolverse.

La tragedia no terminó con la muerte de Mockett. Su esposa, Cynthia Mockett, al contactar a un colaborador de su marido para solicitar información sobre el caso del Brillante Virtuoso, recibió una respuesta escalofriante: “Señora, el expediente ha sido robado”. El joven le explicó que, días después del asesinato, alguien había irrumpido en la oficina y sustraído el diario del experto y el expediente del barco.

En 2014, tres años después del incidente, Iliopoulos y el Banco del Pireo, que le había prestado el dinero para comprar el petrolero, demandaron a las aseguradoras para obtener la compensación por el Brillante Virtuoso, ya vendido como chatarra por 700.000 dólares. La suma reclamada ascendía a 77 millones de dólares.
El juicio se convirtió en un campo de batalla. Iliopoulos no cumplió con la orden judicial de presentar registros electrónicos cruciales sobre el barco, ofreciendo excusas que no convencieron al tribunal. Su comportamiento durante el testimonio, calificado por el juez Julian Flaux como “evasivo, insensible y, en algunos casos, agresivo y amenazante”, enfureció al magistrado, quien en su decisión del 10 de mayo de 2016 lo describió como un “testigo extremadamente inadecuado”. “En general, tuve la impresión muy clara de que, en gran medida, no estaba diciendo la verdad”, sentenció el juez.
La policía de Londres arrestó a Iliopoulos a la salida del tribunal como parte de las investigaciones por fraude de seguros, aunque fue liberado poco después tras pagar una fianza.
La sentencia, el salvamento y las figuras clave

La petición de indemnización de Iliopoulos fue rechazada, pero el juicio sobre la solicitud del Banco del Pireo de cobrar el depósito de garantía continuó. En octubre de 2019, un tribunal de Londres falló a favor de las aseguradoras, liberándolas de la obligación de pagar por el petrolero.
La sentencia fue contundente: tanto el propietario del barco como una persona de la compañía remolcadora que rescató la valiosa carga por una suma considerable fueron quienes, con la ayuda de dos miembros de la tripulación, orquestaron el supuesto ataque pirata y el incendio del Brillante Virtuoso.
Además del barco, el cargamento de petróleo, valorado en 100 millones de dólares, también estaba asegurado. En la industria naviera, es habitual que las empresas que rescatan carga de barcos en peligro reciban una parte del valor de lo salvado como compensación. En el caso del Brillante Virtuoso, el trabajo fue realizado por Five Oceans Salvage, con sede en El Pireo, que firmó un contrato de salvamento con Marios Iliopoulos el 6 de junio de 2011, y su subcontratista, Poseidon Salvage, propiedad de Vasilis Vergos, con sede en Adén, Yemen.
Los dos buques de salvamento de Poseidon, el remolcador VOUKEFALAS y el buque anticontaminación POSEIDON IV, llegaron al lugar en un tiempo récord, según la sentencia de 2019. Las dos empresas involucradas en el salvamento recibieron honorarios conjuntos de 34 millones de dólares.
La decisión judicial señaló a Vasilis Vergos como una de las figuras clave que ayudó a Marios Iliopoulos a orquestar la piratería y destrucción del Brillante Virtuoso el 6 de junio de 2011. Los supuestos piratas eran, en realidad, siete hombres de la guardia costera yemení.
Amenazas, golpizas y testigos silenciados

El caso del Brillante Virtuoso no solo estuvo marcado por el fraude y el asesinato, sino también por la intimidación. Según el libro “Dead in the water”, hubo amenazas a dos testigos y una golpiza a un abogado.
Un miembro de la tripulación, identificado como “A.M.”, afirmó que Marios Iliopoulos lo amenazó personalmente para que modificara su testimonio. Según “A.M.”, Iliopoulos le pidió “que no dijera nada al investigador” y lo amenazó con “matarlo a usted y a su familia si les cuenta lo que sabe sobre lo que pasó en el barco”.
Otro testigo de interés público, “D.P.”, que trabajaba con Vergos en Poseidon Salvage en el momento del simulacro de piratería, también expresó temores por su seguridad. El testigo “declaró que el Sr. Vergos le dijo que el Sr. Iliopoulos le había contado sobre ‘un trabajo para destruir un barco para obtener un seguro’ y que en la tarde del 5 de julio de 2011, escuchó al Sr. Vergo diciéndole a la tripulación del remolcador de rescate, BUKEPHALAS, que no podrán dormir esa noche. ‘Tienes trabajo que hacer'”.
“D.P.” inicialmente se negó a testificar, temiendo por su vida, pero fue obligado por orden judicial. Sus temores se materializaron poco después de que las aseguradoras informaran al tribunal sobre la aparición de un testigo clave. Hombres desconocidos llegaron en dos vehículos a su pueblo natal, donde visitaba a su esposa e hijo de tres años, y vigilaron su casa durante un tiempo prolongado. Finalmente, el testigo fue abordado por un equipo de seguridad privada armada.
Testificó de forma remota mediante una videollamada desde un lugar desconocido. Cuando el abogado del Banco Pireo intentó desacreditarlo preguntándole por qué no había informado antes de lo sucedido, el testigo, según el libro, respondió que no confiaba en las autoridades griegas y que Marios Iliopoulos es un “oligarca griego” con enorme influencia.
El caso en Venezuela: Un nuevo capítulo en la saga de Iliopoulos
El libro “Dead in the water” describe cómo, tras engorrosos incidentes con sus barcos, Marios Iliopoulos solía presentarse ante las aseguradoras, a veces como propietario y otras como gerente de las embarcaciones, en un aparente intento de eludir responsabilidades. El caso del Brillante Virtuoso parece tener un eco en un nuevo escándalo internacional, esta vez con epicentro en Venezuela, que salpica a Marios Iliopoulos.
El 6 de junio de 2022, Jean Karin López Ruiz, Fiscal Provisorio 73° Nacional Contra la Legitimación de Capitales, Delitos Financieros y Económicos, del Ministerio Público venezolano, emitió una “boleta de notificación”, una especie de carta de buena conducta, a favor de la empresa chipriota Highmedsea Shipping, Ltd y su directora, la ciudadana griega Charalampia Gkoni. La notificación iba dirigida a Cesar Enrique Calzadilla Iriarte, abogado venezolano representante de la empresa chipriota. En el documento, se describe a Gkoni, cuyo nombre es femenino, como si fuera un hombre.

Highmedsea Shipping, Ltd había sido denunciada por Montmagastre Ventures Ltd, una compañía registrada en Belice en 2016, con sucursal en Serbia, que la acusaba de participar en un esquema de estafa y robo de petróleo, utilizando el buque entonces llamado Berlina. La chipriota argumentó que había sido contratada por un tercero, la compañía serbia Omsk Trading D.O.O., para transportar un millón de barriles de crudo venezolano, que fue vertido en un almacén flotante denominado Cs Innovation, el 6 de mayo de 2021, siguiendo instrucciones de Omsk Trading D.O.O.
Highmedsea Shipping, Ltd afirmó haber proporcionado documentación a Montmagastre Ventures Ltd, incluyendo contratos e instrucciones, para deslindarse del robo. Sin embargo, Montmagastre ha continuado ejerciendo acciones legales, en Venezuela y Malasia, desde 2021, demandando a Highmedsea Shipping por los daños causados por el robo del cargamento.
La demanda en Malasia y el contexto venezolano
Un aviso publicado el 28 de mayo de 2024 en la página 17 del diario chipriota Alithia (“Verdad”), tanto en inglés como en griego, da cuenta de la demanda civil N° WA-27NCC-38-07/2021, interpuesta ante el Tribunal Superior de Kuala Lumpur, Malasia, por Montmagastre Ventures Ltd contra Highmedsea Shipping, Ltd. El aviso solicita la comparecencia de la compañía chipriota ante el tribunal malasio, advirtiendo que su ausencia podría derivar en una condena.

Para comprender mejor este caso, es necesario contextualizar la situación. El robo de los cargamentos de petróleo en Venezuela se produjo tras las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Pdvsa, la estatal petrolera venezolana. Esto abrió la puerta a empresas poco conocidas que se dedicaron al corretaje y transporte de crudo venezolano a nivel internacional, en algunos casos, para el pago de deudas contraídas por Pdvsa.
Para evadir las sanciones, se utilizaron diversas tácticas: nombres falsos para los barcos, que a menudo correspondían a embarcaciones varadas o pertenecientes a flotas chatarra; transpondedores apagados para ocultar el origen o destino de la carga; y la aparición de empresas fantasma que, con complicidad interna, se apropiaban de cargamentos que no les pertenecían.
En algunos casos, la carga se vendía a cambio de criptomonedas, sin que el dinero ingresara a las arcas de Pdvsa, lo que derivó en el caso de corrupción conocido como Pdvsa-Cripto, destapado en Venezuela en 2023 y que resultó en la detención de funcionarios, políticos y empresarios, tanto en 2023 como en 2024.
Las empresas involucradas: Montmagastre, Highmedsea y Virosa
Montmagastre Ventures Ltd, la empresa acusadora, es una entidad rodeada de hermetismo en Venezuela. Aunque se registró en Belice en 2016 y tiene una sucursal en Serbia creada en mayo de 2020, algunas publicaciones periodísticas la han vinculado con los hermanos Majed y Khaled Khalil Majzoub, dueños de contratistas estatales en Venezuela en sectores como petróleo, gas, energía eléctrica y alimentos. Sin embargo, hallazgos periodísticos más recientes sugieren que la compañía se relaciona con un grupo de empresarios colombianos y con un magnate italiano radicado en Chile, quien en el pasado mantuvo una cercana vinculación de negocios con un emblemático político estadounidense.

La acusada, Highmedsea Shipping, Ltd, es una empresa registrada el 22 de octubre de 2020 en Limasol, Chipre. Su único buque conocido, el otrora “Berlina”, pasó a su propiedad el mismo día de su creación, lo que sugiere que la empresa fue creada con el único propósito de ser propietaria del barco.
Hasta mediados de 2021, Andreas Kleanthous, director de la consultora corporativa y financiera chipriota B.I.A Business & Investment Advisors, figuraba como director de Highmedsea Shipping. Posteriormente, la compañía pasó a ser dirigida por Charalampia Gkoni.
Kleanthous, al ser consultado por periodistas en julio de 2021 sobre la participación de Highmedsea Shipping en el comercio de crudo venezolano, afirmó ser un agente corporativo profesional que cumplía estrictas normas de confidencialidad y proporcionaba servicios de dirección y secretaría. “No estamos involucrados ni tenemos conocimiento de las actividades comerciales específicas de cada una de las empresas a las que se prestan dichos servicios”, declaró, añadiendo que no tenía conocimiento de que Highmedsea Shipping, Ltd ni otras empresas dirigidas por él en Chipre comerciaran con Venezuela.
Sin embargo, la actividad de Highmedsea Shipping, Ltd estaba estrechamente ligada a la de otra compañía chipriota: Virosa Shipping Ltd, que figuraba como operadora y gestora técnica y comercial del buque Berlina en el momento del robo del crudo.
Virosa Shipping y la conexión con Marios Iliopoulos

El propio Kleanthous figuraba, también para mediados de 2021, como secretario de Virosa Shipping Ltd., una compañía registrada en marzo de 2018, con la misma dirección que Highmedsea Shipping, Ltd en Limasol, Chipre: Pavlou Mela 11, 3040. No parece casual que ambas empresas, operadora y propietaria respectivamente de un mismo buque, compartieran la misma dirección.
El nombre de Virosa Shipping Ltd puede no decir mucho en Chipre, pero en Grecia sí. La compañía chipriota tiene una sucursal griega, registrada en abril de 2018 en la calle Dimitriou Gounari (4-6), El Pireo, Ática, 18531. Tanto en Chipre como en Grecia, la compañía es representada legalmente por el ciudadano griego Ángelos Mitropoulos, quien, según personas familiarizadas con el asunto, es un subordinado de Marios Iliopoulos.
La conexión entre Marios Iliopoulos y Virosa Shipping Ltd, la empresa que gestionaba el buque Berlina en el momento del robo del crudo, es innegable. Virosa Shipping tiene su sede oficial en el mismo edificio que sirve como sede administrativa de Seajets, la empresa de ferrys de Iliopoulos. Además, la sede de Virosa Shipping Ltd se encuentra en oficinas pertenecientes al grupo de empresas de Iliopoulos. El mismo edificio en El Pireo alberga otras empresas inmobiliarias y turísticas, gestionadas por Anna Tzelepi, esposa de Marios Iliopoulos.
Tzelepi: La esposa empresaria y el estilo de vida de Iliopoulos

Anna Tzelepi, esposa de Marios Iliopoulos, es más conocida públicamente como diseñadora de trajes de baño de la marca Maa Boo y exdirectora de marketing de Seajets. También era directora de “Upgrade Properties” cuando esta compañía adquirió, en una subasta en febrero de 2024, un edificio en Atenas, vecino al nuevo estadio del AEK, con el propósito de utilizarlo como estacionamiento. “Upgrade Properties”, con un capital social de solo 100.000 euros, adquirió el terreno y las instalaciones del edificio por más de 3.3 millones de euros.
Tzelepi, quien rara vez se muestra en público con su marido, parece encargarse de los negocios mientras un excéntrico Iliopoulos se entrega a la vida nocturna ateniense, bailando y cantando con artistas en presentaciones públicas o privadas, o celebrando eufóricamente los triunfos de su equipo en el terreno de juego. En uno de estos episodios, a finales de 2024, mientras bailaba un zeibekiko (danza tradicional griega) sobre bandejas de flores en una discoteca, Iliopoulos cayó al suelo y tuvo que ser ayudado a levantarse por el cantante Konstantinos Argyros. El video del incidente se viralizó en enero de 2025, generando burlas en las redes sociales sobre si la caída era una premonición del destino del equipo. El propio Iliopoulos emitió un comunicado intentando responder a las mofas.
En otras ocasiones el empresario se ha mostrado excesivamente cariñoso con el cantante.
Omsk Trading, los brokers italianos y la detención en Grecia
Volviendo al caso del robo de crudo venezolano, otro actor importante es Omsk Trading D.O.O., la empresa serbia de la que Highmedsea Shipping, Ltd afirmó haber recibido instrucciones para cargar y descargar el crudo.
Omsk Trading D.O.O. fue registrada en Serbia el 20 de julio de 2020, tres meses antes de la creación de Highmedsea Shipping, Ltd en Chipre. Omsk Trading, ahora en proceso de liquidación, tenía como único accionista a Iuri Cavasini. El nombre de Cavasini coincide con el de un ciudadano italiano, amigo muy próximo del broker petrolero, también italiano, Erik Roveta.

Se sabe que Roveta se asoció con su compatriota Alessandro Bazzoni, el mexicano Joaquín Leal Jiménez y otros individuos, como brokers, en el transporte de crudo venezolano, en la misma época del robo de la carga del buque Berlina.
El fiscal Jean Karin López, quien investigó el caso del Berlina, acusó a Alessandro Bazzoni, Joaquín Leal Jiménez, José Luis Chávez Calva, Rodrigo Guerena Bobadilla y Jorge Germán Bonelli, por delitos de tráfico y comercio ilícito de recursos o materiales estratégicos, legitimación de capitales y asociación para delinquir.


Erik Roveta, Alessandro Bazzoni y el venezolano Francisco D’Agostino Casado (socio de Bazzoni) fueron objeto de órdenes internacionales de aprehensión, a pedido de Venezuela, por el robo de cargamentos de petróleo venezolano. Bazzoni y D’Agostino Casado, además, estuvieron sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluidos en la lista de la OFAC, desde enero de 2021 hasta enero de 2025, por comerciar crudo venezolano violando las sanciones contra PDVSA.

En abril de 2024, la policía griega detuvo a Erik Roveta en su domicilio en Vari, a unos 25 kilómetros al sur de la sede administrativa de Seajets en Atenas, a petición de la justicia venezolana. En la casa de Roveta en Vari se encuentra la Domus Art Gallery, galería de arte de su esposa Glenda Lorenzani, un lugar conocido para Iuri Cavasini (Omsk Trading D.O.O.).


Entre 2020 y 2022, Omsk Trading D.O.O., con cuentas en Banca Intesa en Belgrado, reportó un aumento de ganancias, aunque supuestas pérdidas en igual proporción.
El fiscal fugitivo, el abogado defensor y la “operación terrorista”

El exfiscal 73 Nacional Contra la Legitimación de Capitales, Delitos Financieros y Económicos de Venezuela, Jean Karin López Ruiz, el mismo que liberó de responsabilidad a la firma chipriota Highmedsea Shipping -conectada con el empresario Marios Iliopoulos-, en el caso del tanquero petrolero Berlina, y quien hasta hace poco era considerado una figura clave en la lucha contra la corrupción en su país, se encuentra ahora en el centro de un escándalo que involucra acusaciones de soborno, extorsión y un misterioso viaje a Europa. López Ruiz, conocido por su participación en el mediático caso “PDVSA-Cripto”, donde se investigó el robo de cargamentos de petróleo venezolano y la malversación de fondos a través de criptoactivos, fue destituido de su cargo el 13 de febrero de 2025, tras una serie de eventos que levantaron sospechas sobre su conducta.
La investigación en su contra se centra, en principio, en la presunta aceptación de un soborno de 3 millones de euros por parte del empresario italiano Alessandro Bazzoni, quien es uno de los prófugos de la justicia venezolana, acusado en relación con el caso Pdvsa-Cripto. El pago, realizado por Bazzoni en Milán, Italia, en enero de 2025, tenía supuestamente como objetivo, eliminar las órdenes de detención que pesaban en Venezuela sobre Bazzoni y su esposa, la banquera noruega Siri Evjemo-Nysveen, también implicada en el mencionado caso.
Las alarmas se encendieron después de que el 22 de diciembre de 2024, López Ruiz, acompañado por su esposa, María De Los Ángeles Valencia Montoya, y su hijo pequeño, abordó un vuelo de la aerolínea Plus Ultra con destino a Madrid, España. El viaje, realizado en clase business, un lujo poco común para un funcionario público venezolano cuyo salario dificulta costear tales gastos, generó suspicacias. Lo que inicialmente se presentó como unas vacaciones de fin de año, pronto se convirtió en un enigma, pues el fiscal dejó de responder a los llamados del fiscal general venezolano, Tarek William Saab.

La incomunicación activó una alerta que condujo a las primeras denuncias sobre presuntas extorsiones que el entonces fiscal López ejercía sobre los investigados en los casos que llevaba, muchos de ellos relacionados con el caso PDVSA-Cripto. Algunos de estos individuos estaban en prisión, mientras que otros, como Bazzoni, se encontraban prófugos de la justicia. Se alega que López Ruiz, aprovechando su posición, exigía pagos a cambio de “aliviar” la situación legal de los acusados.
Fuentes de justicia venezolanas reportaron de manera extraoficial que López Ruiz retornó a Venezuela el 11 de febrero de 2025 y que su relevo como fiscal se produjo solo dos días después, sugiriendo la gravedad de las acusaciones.
La noche del viernes 14 de febrero de 2025, la residencia de López Ruiz en Caracas fue allanada por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). El operativo resultó en la incautación de pruebas que podrían ser cruciales para la investigación: tres computadoras portátiles, dos teléfonos móviles, joyas y aproximadamente 40.000 dólares estadounidenses en efectivo. La posesión de esta considerable suma de dinero en efectivo resulta difícil de justificar con el sueldo de un fiscal venezolano.
Este allanamiento y la evidencia recolectada fortalecen las sospechas en torno a las actividades ilícitas del exfiscal, quien, irónicamente, en el pasado había liderado investigaciones sobre contrabando de dinero en efectivo en el caso conocido en Venezuela como “Manos de Papel”, y otros relacionados con el contrabando de armas. Durante su trayectoria, incluso antes del caso PDVSA-Cripto que le dio proyección internacional, en el caso “Manos de Papel” ya había sido señalado en redes sociales por supuestamente solicitar dinero a cambio de desbloquear cuentas bancarias.
La investigación no solo se centra en López Ruiz, sino que también se extiende a una presunta red de cómplices que facilitaban sus operaciones. Entre los investigados se encuentran el abogado César Calzadilla; el exfiscal superior del estado Zulia, José Gregorio Muñoz; y el expresidente del Circuito Judicial Penal del estado Zulia, Pedro Velasco Prieto. Se les acusa de formar parte de un entramado que conectaba a Calzadilla (el mismo abogado defensor de la empresa propietaria del buque antes llamado Berlina, implicado en el caso de robo de petróleo) con los abogados de los imputados, con el fin de presionar para el pago de sobornos.
Además, se reportaron encuentros entre el exfiscal López Ruiz y el abogado Cesar Enrique Calzadilla en Madrid, España. Una fuente en la capital española afirmó haberlos visto reunirse en varias ocasiones, lo que alimenta las sospechas de una posible coordinación para influir en casos judiciales a cambio de beneficios económicos.
Se sospecha que el fugitivo Alessandro Bazzoni entregó pruebas al Ministerio Público venezolano, con el fin de lograr la detención del exfiscal López, y para acogerse a la figura de la delación premiada.
La investigación sobre el exfiscal Jean Karin López Ruiz ha sacado a la luz no solo las acusaciones recientes, sino también aspectos de su pasado que arrojan sombras sobre su integridad. Algunas fuentes consultadas sugieren que López Ruiz podría haber mantenido una lealtad silenciosa hacia la exfiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz, quien en 2017 rompió con el gobierno de Nicolás Maduro y huyó de Venezuela.
Otras acusaciones contra el abogado defensor del Berlina
En cuanto a Cesar Enrique Calzadilla Iriarte, abogado defensor de los empresarios acusados de robo de crudo, una fuente consultada cree que huyó a España por temor a ser capturado en Venezuela por otro caso, denominado “Operación Terrorista No a la Navidad”.

En noviembre de 2024, el ministro de Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, denunció en conferencia de prensa un complot para ocasionar caos en Venezuela durante las festividades decembrinas, con el fin de impedir la juramentación de Nicolás Maduro el 10 de enero de 2025 para un nuevo periodo presidencial, tras el desconocimiento de la oposición de los resultados de la elección presidencial de julio de 2024. En el diagrama presentado por el ministro aparecía el nombre de Calzadilla, aunque no fue mencionado directamente.
Calzadilla estaría vinculado en Venezuela al exfiscal superior del estado Zulia, José Gregorio Rondón Muñoz, y al expresidente del Circuito Judicial Penal de ese estado, el exjuez Pedro Velasco Prieto, detenidos por participar en el complot. Calzadilla ha sido señalado, además, como el supuesto operador y líder de una red judicial corrupta en el estado Zulia.
Los tanqueros de Iliopoulos: Sanciones, Cambios de Nombre y Negocios Turbios

En 2019, el petrolero Despina Andrianna, vinculado a Marios Iliopoulos, fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, junto con su propietaria, Ballito Bay Shipping Incorporated (registrada en Liberia), y la operadora, ProPer In Management Incorporated, registrada en Grecia y con domicilio en el mismo edificio sede de Seajets. La razón: transportar crudo venezolano a Cuba. El caso del Berlina seguía un patrón similar al del Despina Andrianna.

Virosa Shipping Ltd., vinculada a Iliopoulos, operaba, además del Berlina (ahora Tracos), los buques Saint Marcella (ahora Anna A) y Cecilia A (ahora Lucia A). Curiosamente, tras aparentes cambios de nombre y propietarios, estos buques, que pertenecieron a Virosa (Iliopoulos), pasaron a ser propiedad, entre junio y julio de 2023, de Gama Link Tech Services Co, una firma fantasma india que, según un centro de investigación económica ucraniano, se involucró en 2024 en la exportación de productos petrolíferos rusos.
Una fuente de justicia consultada cree que Iliopoulos guarda relación con otros barcos sancionados por Estados Unidos, como los tanqueros Astra (ahora Lumis), Ivy, Leopard, Panda y Owens (ahora Raine). Estos cuatro buques petroleros, con bandera de Vietnam, fueron sancionados por violar sanciones estadounidenses a Rusia e Irán.
La compañía vietnamita Sao Viet Petrol Transportation Company Limited (Sao Viet) es la propietaria beneficiaria del petrolero Panda, que ha hecho escala en un puerto ruso donde el petróleo se ha negociado por encima del límite de precio de 60 dólares. Sao Viet también es propietaria de los petroleros Ivy y Leopard. Los tanqueros Astra y Owens, también parte de la flota de Sao Viet, cambiaron de nombre y pasaron a ser propiedad de otras firmas fantasma vietnamitas a finales de 2024: Hung Phat Maritime Trading (el antes Owens) y Ocean Express Shipping Co Ltd (el antes Astra).
Otras controversias

Aquí se resumen otras controversias que rodean a Marios Iliopoulos y su familia:
Naufragio del Iron Antonis (1994): El hundimiento de un carguero de la familia Iliopoulos en el Atlántico Sur resultó en la trágica muerte de 24 tripulantes. El barco había sido previamente dado de baja por la sociedad de clasificación francesa debido a su peligrosidad, pero se habrían presentado certificados falsos de una sociedad griega. Si bien Marios Iliopoulos fue absuelto en este caso, su hermano, Antonis Iliopoulos, fue condenado por homicidio negligente.
Incidentes similares con el petrolero Elli (2009) y Brillante Virtuoso (2011) en el Golfo de Adén: Ambos buques propiedad de Iliopoulos sufrieron incidentes en la misma zona geográfica. El Elli se partió en dos tras un incendio, generando sospechas similares al caso posterior del Brillante Virtuoso.
Deudas de Seajets: A pesar de la afirmación de Iliopoulos de que su empresa Seajets tenía “endeudamiento casi nulo”, registros financieros mostraron deudas significativas, contradiciendo esta declaración. El caso del Brillante Virtuoso también reveló que Iliopoulos enfrentaba serias dificultades financieras en 2011, lo que habría sido un motivo para el presunto fraude.
Condiciones laborales en Seajets: La empresa de ferrys de alta velocidad Seajets ha sido repetidamente señalada por sindicatos de marineros por supuestas violaciones de las leyes laborales, incluyendo extensas jornadas de trabajo, falsificación de registros de tripulación y chantajes a marineros para aceptar salarios inferiores a los convenios colectivos. Se ha denunciado incluso el uso de un “espantapájaros” para simular la presencia de un guardia de seguridad en un barco en reparación, en un intento de ahorrar costes.
Polémica por el crucero “Diosa de la Noche” (2024): El buque, destinado a albergar policías durante la cumbre del G7 en Italia, fue denunciado por sindicatos policiales italianos por condiciones deplorables e inhabitables en no menos de 150 cabinas, a pesar de haber sido promocionado como “lujosamente renovado”. El Ministerio del Interior italiano rescindió parcialmente el contrato y solicitó compensaciones, incluyendo daños a la imagen. Además, se ha vinculado la gestión del barco al empresario naviero chipriota Charalambos Manolis, figura controvertida relacionada con el barco que almacenó el nitrato de amonio causante de la explosión en el puerto de Beirut, Líbano, en 2020.
Preguntas sin respuesta

La controversia que persigue a Marios Iliopoulos y a su círculo cercano plantea distintas interrogantes. ¿Se han enriquecido el empresario y su esposa, en los últimos años, a costa del expolio del crudo venezolano y aprovechándose del convulso panorama marítimo internacional, marcado por las sanciones estadounidenses a naciones como Venezuela, Cuba, Rusia e Irán?
¿Acaso estos negocios turbios, estos ingresos de origen opaco, sirvieron como salvavidas financiero para reflotar la fortuna de Iliopoulos tras las dificultades económicas que, según se desprende del caso Brillante Virtuoso, atravesaba el empresario en la década pasada? ¿Fueron estos mismos capitales de dudosa procedencia los que permitieron a Iliopoulos desembolsar una suma estimada en 90 millones de euros para adquirir el 85% de las acciones del club de fútbol AEK Atenas?
Ante este cúmulo de interrogantes, se impone la pregunta: ¿Qué medidas tomarán, o deberían tomar respecto al club griego AEK, la FIFA y la UEFA, organismos rectores del fútbol mundial y europeo, respectivamente, frente a estas serias acusaciones? ¿Y qué acciones legales o investigaciones emprenderán, o deberían emprender, las autoridades de Grecia y Estados Unidos para esclarecer estos hechos y, en su caso, exigir responsabilidades? Las dudas persisten, clamando por respuestas claras.






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