La historia de cómo la familia de banqueros Bellosta logró sobreponerse a una mala racha en sus negocios en Venezuela y España

Por Marcos David Valverde
armando.info

El que con bancos mata, a bancos muere: casi medio siglo de próspera trayectoria en el negocio no previno a esta familia del estado Lara de una racha negativa en transacciones relacionadas con las finanzas. Si su banco en Puerto Rico fue objeto de una redada del FBI en 2019, ya arrastra una década con un pleito en España iniciado por la compra frustrada de otro banco en Cataluña, a través de una compañía registrada en Luxemburgo. Ambos emprendimientos internacionales surgieron en el mismo momento en que Hugo Chávez les expropiaba la entidad de ahorro y préstamo Casa Propia; pero de algún modo se han salido con la suya de cada contratiempo.

Se llamaba Casa Propia y Chávez, cómo no, la expropió. Desde que el fallecido comandante revolucionario decidió nacionalizar en 2011 esa entidad de ahorro y préstamo con buena participación de mercado en el estado Lara y la región centrooccidental, sus accionistas principales, los Bellosta, no hacen más que afrontar adversidades vinculadas a negocios bancarios. Y salir aparentemente indemnes de ellas.

El conflicto más enconado que desde entonces le ha tocado a la familia larense de origen español no ha sido con la autodenominada Revolución Bolivariana, por sorprendente que parezca. Su némesis es un magnate gallego nacido en Venezuela, José Antonio Castro Sousa, dueño de la cadena hotelera internacional Hesperia, cuyo nombre se ha hecho habitual en la lista de los más ricos de España, con un patrimonio calculado hace pocos meses en unos 280 millones de euros.

Ese año de 2011, apenas por unos meses, uno de los miembros más jóvenes del grupo barquisimetano, Marcelino Bellosta Varady, mantuvo una alianza frustrada con Castro Sousa para adquirir una entidad financiera catalana, Bankpyme, cargada entonces de tribulaciones que amenazaban con quebrarla. A pesar de su corta duración, las consecuencias de esa alianza -y de una línea de crédito por 26 millones de euros que los Bellosta pusieron como prenda- se prolongan hasta ahora.

Bellosta Varady es el titular de una demanda que, tras un complejo recorrido judicial, tiene hoy a Castro Sousa a las puertas de la cárcel.

Pero los Bellosta, cuya segunda generación, la que estuvo más ligada con Casa Propia, conforman Carlos, José y Carlos Marcelino Bellosta Pallares, padre éste de Marcelino Bellosta Varady, uno de los protagonistas del conflicto aquí narrado, y Castro Sousa no cruzan sus historias únicamente en este litigio, sino también en un interés común por Luxemburgo, uno de los países más pequeños de Europa y, al unísono, escondrijo de algunas de las fortunas más grandes del mundo.

En ese ducado, de 2.586 kilómetros cuadrados y 630.000 habitantes, un paraíso fiscal que ofrece en el corazón de Europa la posibilidad de registrar empresas anónimas sin detallar titularidades y con escasa carga tributaria, las firmas de Bellosta Varady y de Castro Sousa se encuentran en los documentos de dos empresas registradas a sus nombres: Kota Investments, del primero, y Kumna, del segundo.

Ya antes, los Bellosta de la segunda generación se habían aventurado en países catalogados como paraísos fiscales, tal y como se corrobora en los Offshore Leaks, informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés). En esa base de datos aparece Solidus Investments Corporation, registrada en Barbados y en la que están asociados Carlos Marcelino, Carlos y José Bellosta Pallares.

Aunque Luxemburgo, presionado por la Unión Europea, accedió a hacer pública la información de su registro mercantil, la difundió con algunas cortapisas técnicas. Sin embargo, personal del diario Le Monde de París bajó todos los archivos de esa base de datos para dar lugar a la serie Open Lux, coordinada globalmente por el Proyecto de Reportería del Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP, por sus siglas en inglés), una serie a la que Armando.info se ha unido dejando al descubierto las aristas venezolanas de los papeles de Luxemburgo.

Puerta que se cierra en Venezuela, ventana que se abre afuera

El expediente mercantil de Kota Investments en Luxemburgo resulta particularmente revelador para el pleito judicial en España por Bankpyme. Pues Kota fue la persona jurídica con la que los Bellosta, a través de Marcelino, se sumaron al intento de adquisición, punto de partida para la demanda todavía en curso.

Para Castro Sousa el ducado tampoco es desconocido. Los papeles de Luxemburgo revelan que también está al frente de una sociedad de responsabilidad limitada, la antes mencionada Kumna, empresa inmobiliaria  fundada en 2001.

En febrero de 2015, con el litigio andando desde hacía cuatro años, Castro Sousa pisó fuertemente en Luxemburgo, cuando Kumna y Hepestel, S.L., inmobiliaria con sede en Barcelona de la que es representante, firmaron un contrato de préstamo por 3.000.000 de euros. Dos años después, en abril de 2017, con el litigio continuado, ambas empresas celebraron otro contrato de préstamo por más de 10 millones de euros.

Regresando a los Bellosta, la carrera bancaria de la familia empezó en 1963. Ese año se fundó, bajo la figura de asociación civil, Casa Propia en Barquisimeto, capital del estado Lara.

Por 47 años la suya pasó por una historia de crecimiento y prosperidad. En 2009 los Bellosta trataron de comprar la operación en Venezuela del Stanford Bank, tocada bajo la línea de flotación por el escándalo de Allen Stanford. Casa Propia llegó a tener más de 40 oficinas. Hasta que el dedo confiscador de Chávez le apuntó.

En enero de 2011, luego de algunas semanas de intervención, finalmente se anunció la expropiación de la entidad y meses después, como consta en la Gaceta Oficial 39.713, del 14 de julio de ese año, su liquidación. Era el decimocuarto banco que Chávez intervenía y expropiaba desde la minicrisis financiera de 2009.

Para la intervención, el gobierno de Chávez tomó como pretexto la suspensión por parte de Casa Propia de las operaciones de pagos de cheques. El entonces presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, Juan Carlos Escotet, explicó que la entidad había incurrido también en la práctica de los denominados autopréstamos. “Aparentemente hay un muy lamentable ejemplo de malas prácticas bancarias, incluso involucrado con el sector inmobiliario”, dijo Escotet en ese momento.

El revés tuvo una compensación económica para los Bellosta, al menos según deja ver lo puesto sobre el papel de la Gaceta Oficial. Además, la oportunidad de esa expropiación coincide con el comienzo de las negociaciones por el banco español que luego quisieron comprar y por el que, a juzgar por los documentos de Open Lux, pagaron de más.

El blanco era el catalán Banco de la Pequeña y Mediana Empresa (Bankpyme S.A.), fundado en 1978 por Josep Jané Solà. En 2009, debido a la crisis financiera mundial y a la intervención por parte de la Dirección General de Seguros, sus accionistas estuvieron obligados a buscar una recapitalización. Ante la pérdida de 28 millones de euros y el fracaso del plan de recapitalización, lo pusieron en venta.

En ese momento, Castro Sousa quiso pisar fuerte en el negocio bancario y compró un 18 por ciento inicial de las acciones de Bankpyme. Este movimiento amplió el capital del banco a 18,5 millones de euros.

Pero el objetivo era llegar a los 30 millones de euros, y en ese punto fue donde la familia Bellosta entró en la película con Kota Investments, constituida, de acuerdo con lo que reflejan los registros mercantiles que desveló Open Lux, el 7 de diciembre de 2010, cuando en Venezuela estaba en marcha la intervención y posterior confiscación de Casa Propia.

El Registro de Comercio y de Sociedades de Luxemburgo detalló en sus documentos la razón social de Kota: “Adquisición, gestión, desarrollo y enajenación de participaciones, a cualquier título, en otras sociedades luxemburguesas y extranjeras. También puede contratar préstamos y conceder a las empresas en las que tiene una participación directa o indirecta o que son miembros del mismo grupo, todo tipo de ayudas, préstamos, anticipos y garantías”. En adelante, los documentos de Kota acreditaban a monsieur Marcelino Bellosta Varady como administrador de la sociedad.

La prensa económica de España identificaba a Castro Sousa como el “constructor gallego afincado en Catalunya” que lideraba a los inversionistas externos de Bankpyme, entre ellos Kota Investments. Bellosta Varady apenas era identificado como “cabeza visible” de la compañía.

Los registros contables de 2011 de Kota dejaron testimonio de la operación. El 7 de abril de 2011 quedó anotado un pasivo por algo más de 26,6 millones de euros, correspondientes a una línea de crédito extendida por la financiera luxemburguesa Pictet & Cie para apalancar la compra total de Bankpyme. El aval fue concedido a manera de dos garantías, y satisfacía uno de los requerimientos del ente público veedor, el Banco de España, para aprobar la transacción.

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