El cómodo resort donde el colombiano Alex Saab permanece arrestado en Cabo Verde

Por Roberto Deniz
armando.info

Mientras su suerte se juega en un tosco edificio de oficinas color naranja, sede del Tribunal Constitucional de Praia, en la isla de Santiago, el empresario colombiano pasa las horas en un lujoso townhouse en la isla de Sal, meca del turismo del archipiélago, que cumple el papel de hogar para la medida de prisión domiciliaria concedida al contratista preferido de Nicolás Maduro. Al resort playero Vila Verde, con villas, centro comercial y caminerías, llegó tras meses de reclusión en el penitenciario de Terra Boa.

Todo transcurre más lento en Cabo Verde. Un verano casi permanente invita al sopor en esas diez islas esparcidas en el océano Atlántico en las costas africanas. En una de ellas, la más remota y turística de todas, donde abundan los hoteles a orillas de kilométricas playas, Alex Nain Saab Morán, buscado por la justicia de varios países, reclamado por el gobierno de Venezuela, está confinado. Pero no en una prisión sino en un resort.

Hace casi un año, el 12 de junio de 2020 a las 8:09 de la noche, el empresario colombiano aterrizó a bordo de su avión privado en el aeropuerto internacional Amílcar Cabral de la isla de Sal, proveniente de Maiquetía. Debía recargar combustible en esa tradicional escala trasatlántica y continuar rumbo a Teherán, la capital iraní, pero a las 9:30 de la noche quedó detenido por agentes de Interpol. Salvo una breve estancia en la prisión de Ribeirinha, ubicada en la isla de San Vicente, la misma donde nació y murió la cantante Cesária Évora, Alex Saab no ha salido de la isla a la que en teoría llegó solo para una escala técnica de horas.

La única imagen que hay desde su captura corresponde al 14 de junio, dos días después de la detención. Es esa donde se le ve en jeans, franela negra, esposado y escoltado por dos policías, en dirección hacia el modesto Tribunal de la Comarca de Sal, muy cerca del aeropuerto. Para infortunio de Alex Saab, el edificio está a tan solo metros de la sede de la Radio Televisión de Cabo Verde, lo que facilitó el trabajo a un camarógrafo del canal para grabar una imagen que rápidamente se viralizó como el símbolo oficial de la caída del contratista preferido de Nicolás Maduro.

En la cárcel de Terra Boa, llamada Cadeia Regional Do Sal, al norte de la isla y en medio de kilómetros de aridez, Alex Saab pasó unos seis meses. Pero a finales de enero pasado sus abogados lograron una victoria legal, acaso la única que han obtenido, con la medida de prisión domiciliaria para el reo. El destino escogido fue el complejo de Vila Verde, al suroeste de la isla y muy cerca de Santa María, la parte más turística de Sal.

Vila Verde, en realidad, es un resort. Cuenta con apartamentos, villas y townhouses, una pequeña zona comercial y caminerías en las que visitantes y turistas pueden pasear desprevenidos. Colinda con hoteles cinco estrellas como el Meliá Tortuga Beach, justo antes de la extensa playa de Ponte Preta, cuya brisa marina debe sentirse en la estancia de Alex Saab.

Al llegar al punto exacto de reclusión queda claro que las autoridades no lo escogieron por esas bondades. Nada parece al azar en el lugar de custodia para quien tras la detención fue revelado como “enviado especial” del gobierno de Maduro, rango que habría obtenido en abril de 2018 -según los documentos mostrados a posteriori-, y ascendido en diciembre pasado a embajador de Venezuela ante la Unión Africana. Hasta el riesgo de fuga parece haber sido previsto.

Eucaliptus, papaya y banana

Por estos días el complejo Vila Verde luce desolado. La pandemia del Covid-19 golpeó al turismo, actividad económica que aporta entre 25% y 30% del Producto Interno Bruto (PIB) de Cabo Verde. La población depende así de las remesas de la diáspora: hay más caboverdianos entre Europa y Estados Unidos que en el archipiélago. De por sí, la economía es tan pequeña que alguno de los negocios manejados en Venezuela por Alex Saab, como el de Trenaco o el de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), supera en tamaño toda la economía del país.

En isla de Sal cualquier taxista conoce el complejo de Vila Verde y sabe también que allí está detenido Alex Saab. No es un asunto que inquiete a los locales o que marque el debate nacional, pero el caso sigue presente en la prensa caboverdiana y hasta allí también ha llegado la intensa campaña comunicacional organizada por su defensa y el chavismo en aras de convencer a la opinión pública internacional de que todo sería una injusta persecución.

En línea recta desde la entrada del recinto, donde unas grandes letras verdes con el nombre dan la bienvenida, hasta la calle donde está el townhouse de Alex Saab, apenas debe haber un kilómetro de distancia. En carro hay que ir bordeando la vía que circunda todo el espacio hasta llegar al fondo a la calle Gleditsia o, en otras palabras, la calle en la que una patrulla de la policía de Cabo Verde hace de alcabala, con sus oficiales atentos a la entrada y salida de cualquiera.

Gleditsia es el nombre de un árbol, pero en esta historia es una calle con una sola entrada. Hacia el oeste y rumbo a la salida del complejo de Vila Verde le siguen en paralelo las calles Causarina, Papaya, Banana y Eucaliptus, todas con hileras de townhouses blancos de dos pisos, iguales al que hospeda a Alex Saab. De resto, la calle prácticamente está rodeada por terrenos baldíos que conectan al oeste con la playa de Ponte Preta, y hacia el sur con la zona turística de Santa María, lo que dificulta cualquier plan de fuga, de haberlo.

Quien logre pasar a la calle Gleditsia encontrará a mano izquierda la edificación donde está recluido el empresario colombiano. El townhouse es completamente blanco, con los marcos y puertas de ventanas verdes y un techo a dos aguas recubierto con tejas. Tiene un pequeño zaguán a la entrada y un jardín y hasta una pequeña piscina en la parte trasera. “Si salgo al jardín, la Policía Nacional sigue todos mis movimientos con drones”, se quejó el propio Alex Saab en una entrevista publicada por la agencia española EFE en marzo pasado.

“Estoy vigilado por 50 guardias armados, mis abogados son registrados cuando vienen y cuando se van”, detalló en esa misma conversación. Unos días después, su abogado principal en Cabo Verde, José Manuel Pinto Monteiro, fue brevemente arrestado por resistirse al registro en el puesto policial a la entrada de la calle Gleditsia. Por estos días, Pinto Monteiro y su equipo tiene su cuartel de trabajo en el cercano hotel Odjo D’Agua, también en la zona de Santa María. Pinto Monteiro no respondió a la solicitud de entrevista.

En una caminata por el lugar los drones no se avistan. Tampoco el medio centenar de policías que denunció Alex Saab. Sí hay, en cambio, vigilancia en el techo de algún townhouse, probablemente el del propio Saab. Ese policía otea desde lo alto cualquier movimiento extraño. Otras de las pequeñas casas de la misma calle funcionan también como base para al menos una docena de policías a cargo de la custodia del que perfectamente puede ser el preso más famoso de Cabo Verde. Pero su suerte no se decidirá en esa casa, a orillas del mar.

Lea completo aquí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *