El importante papel de la esposa del sublevado general Manuel Cristopher Figuera en el levantamiento cívico-militar acaecido en Venezuela el 30 de abril de 2019

Por Cocky de la Torre

El general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, exdirector en Venezuela del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), había sido hasta 2019 alguien leal al chavismo. Su participación en el alzamiento cívico-militar ese año fue obra de contactos previos con Cesar Omaña, un empresario que se encargó de intentar convencer al militar y a otras personalidades poderosas de sumarse a la revuelta. Pero, según una persona familiarizada con el asunto, esos contactos se dieron en primer término a través de la segunda esposa del general.

Omaña “reclutó” a la rubia esposa del militar para convencer a su marido de participar en la rebelión, “comprando” por una cifra desconocida, a través de su segunda cónyuge, la adhesión del general al movimiento, según aseguró una persona consultada.

La historia de conspiración en Venezuela del general Manuel Cristopher Figuera y el empresario Cesar Omaña que terminó en un fracasado levantamiento

Pero ni siquiera su participación en los hechos previos al 30 de abril de 2019, fecha en la que se produjo un levantamiento cívico-militar contra Maduro, en el que participó su marido, han impedido que la esposa de Figuera pueda entrar y salir de Venezuela con total libertad. La cónyuge del militar no ha sido sometida a detenciones o interrogatorios, avivando en algunos la idea de que el papel del militar pudiera ser el de un “doble agente” al servicio del chavismo y de la oposición venezolana.

Figuera fue retirado en 2019 de una lista de funcionarios venezolanos sancionados por los Estados Unidos. Al desertar, se le otorgó un permiso para quedarse, pero no para ser residente. Su esposa, Barbara Reinefeld, tenía una visa de más largo plazo, porque tiene una hermana y un hijo que viven en Estados Unidos.

En 2019 la pareja se estaba quedando con su familia en Miami, mientras intentaban definir qué debía ser lo siguiente. Entonces Figuera esperaba poder regresar a su tierra natal y aseguraba que Maduro no iba a poder durar hasta fines de ese año, un pronóstico que no logró ver cumplido, pues el mandatario ha continuado en su cargo hasta la actualidad. Un alto funcionario de los Estados Unidos señaló el mismo año que si Figuera esperaba quedarse, debía solicitar la residencia o asilo.

Los sucesos del 30 de abril de 2019 en Caracas iniciaron cuando Cristopher Figuera liberó al líder opositor Leopoldo López del arresto domiciliario que cumplía, tras haber sido condenado por cargos de asociación para delinquir, instigación y destrucción de bienes públicos; luego que López encabezara protestas en 2014 que exigían la renuncia de Maduro.

Según Figuera, para el levantamiento del 30 de abril de 2019, los conspiradores se pusieron nombres en código. Figuera, un afro-venezolano, era la “Pantera negra”. Omaña era “Superman”. Mauricio Claver-Carone, el director para Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional, era “Comeniños”.

Desde antes de los acontecimientos del 30 de abril de 2019 la esposa de Figuera se encontraba en Miami y tras la participación de su marido en aquellos eventos, le pidió a él que cruzara la frontera y que no se entregara a las fuerzas leales a Maduro.

Reinefeld había sido contactada previamente por dos personas que dijeron que eran del FBI, durante un viaje a San Juan, Puerto Rico. La entrevistaron y le proporcionaron un sistema de comunicación encubierto. Figuera bendijo el canal directo, dijo, pero no tuvo personalmente comunicación directa con los americanos.

Contrario a rumores y las propias aseveraciones de Figuera, el ministro de Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López y otros oficiales leales al mandatario venezolano han alegado públicamente que no fueron parte de la conspiración. Dos días después del 30 de abril, Padrino, al lado de Maduro, pareció sugerir que la oposición había intentado “comprarlos”.

Las sanciones impuestas por los Estados Unidos a Figuera fueron retiradas poco después de su huida de Venezuela a Colombia.

Figuera estaba dispuesto a entregarse, según su versión, pero su mujer, a quien supuestos agentes del FBI habían contactado meses antes para proporcionar un canal de comunicación seguro al matrimonio que facilitara la Operación Libertad, le dijo que cruzara la frontera a Colombia.




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