Public Eye critica con una guía satírica cómo el sistema financiero suizo ha estado al servicio de cleptócratas de todo el mundo

A pesar de sus esfuerzos por mejorar su imagen, Suiza sigue siendo uno de los destinos favoritos de los cleptócratas de todo el mundo. Su legislación aún está incompleta en términos de lucha contra la corrupción y las autoridades suizas no tienen prisa por remediarla, actuando solo bajo presión internacional. Con el fin de exponer las muchas fallas en el sistema, la organización no gubernamental con sede en Suiza, Public Eye, ha escrito una pequeña guía satírica en swisscorruption.ch, para criminales de cuello blanco. También se invita a la población a «sobornar» a Ueli Maurer, ministro de Finanzas suizo, para convencerlo de actuar contra la corrupción.

Cada año, los presupuestos estatales se recortan en unos $ 3.6 billones debido a la corrupción y el lavado de dinero. Suiza tiene una parte de responsabilidad en este gigantesco atraco, del que las primeras víctimas son las poblaciones y los países del Sur. 1MDB, Lava Jato o incluso PDVSA: muchos casos importantes de corrupción internacional pasan por Suiza. Los bancos que albergan tenencias ilícitas de potentados o hacen la vista gorda ante transacciones sospechosas no son los únicos involucrados. Los abogados y fideicomisarios suizos también juegan un papel decisivo en la creación y administración de empresas fantasma destinadas a encubrir actividades ilegítimas o ilegales, como lo han demostrado los Papeles de Panamá y otras violaciones de datos.

Para sacudir la conciencia, Public Eye publica un pequeño manual suizo para delincuentes de cuello blanco : un vademécum que revisa las lagunas legislativas y otras ventajas de la bucólica Helvetia en materia de corrupción y blanqueo de capitales, así como consejos para pasar por alto el grietas de la justicia. También se encuentran allí retratos de “facilitadores” de la corrupción, a quienes «debes contactar en Suiza para esconder tu dinero sucio y aprovechar al máximo las fallas del sistema», según satiriza la ONG. Y dado que la integridad del centro financiero suizo tan alardeado por el Consejo Federal es un señuelo, Public Eye ha lanzado una acción en línea para sobornar al ministro de Finanzas, Ueli Maurer, a cargo de la lucha contra el crimen económico. En una semana, se recaudaron casi 5,9 millones de francos simbólicos para que quisiera emprender acciones contra la corrupción “Made in Switzerland”. Estos billetes falsos le serán devueltos cuando se haya cobrado un jugoso soborno de 20 millones de francos.

Más allá de la sátira, esta campaña es el resultado de un análisis exhaustivo de instrumentos existentes para combatir la corrupción y el lavado de dinero. Public Eye no es el único que deplora las fallas del sistema suizo. Los especialistas internacionales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y la OCDE también piden a Suiza que llene sus lagunas legislativas en esta área. Pero en lugar de actuar, las autoridades suizas continúan oponiéndose a cualquier deseo de regulación. La primavera pasada, la mayoría burguesa en el Parlamento se negó a extender la Ley de Lavado de Dinero (AMLA) a las actividades de consultoría para estructuras extraterritoriales, en particular por parte de abogados, siguiendo así la consigna de su grupo de presión. Esta disposición, defendida por el GAFI, habría permitido, no obstante, imponerles deberes de debida diligencia y facilitar la labor de la justicia.

En la guía de Public Eye se lee

Bienvenido a Suiza, un paraíso para los delincuentes de cuello blanco

Ya sea que sea la hija de un potentado, un financista corrupto o un turbio comerciante de petróleo, Suiza le da la bienvenida con los brazos abiertos y sus muchas ventajas. No hacemos demasiadas preguntas ni condenamos con demasiada severidad a quienes desfalcan o lavan a millones. Y como el dinero no huele, la bucólica Helvetia y sus bancos han podido convertirse serenamente en un canal para la evasión fiscal y el dinero procedente de actividades delictivas.

Por supuesto, nuestro país ha tenido que ceder a la presión internacional y hacer algunos cambios. Pero no te preocupes, ¡no todo está perdido! Mientras conozca las lagunas legales, Suiza seguirá siendo un refugio seguro para los delincuentes de cuello blanco.

Es por eso que Public Eye lo guiará en sus prácticas corruptas, brindándole toda la información que necesita para aprovechar al máximo las oportunidades que Suiza tiene para ofrecer. Primero, ¡un breve cuestionario para que se caliente!

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