Policía española arrestó al exjefe de inteligencia venezolano Hugo Armando Carvajal Barrios, sobre quien pesa medida de extradición a los Estados Unidos por cargos de narcotráfico

La Policía Nacional española ha detenido el jueves 9 de septiembre por la noche en Madrid al ex general venezolano Hugo «El Pollo» Carvajal, que era prófugo de la Justicia desde 2019, buscado para su extradición a EEUU.

Según ha informado la Policía Nacional, Carvajal vivía «totalmente enclaustrado, sin salir al exterior ni asomarse a la ventana, y siempre protegido por personas de confianza».

Según un reporte de EUROPA PRESS, el exjefe de los servicios secretos venezolanos del Gobierno de Hugo Chávez estaba reclamado internacionalmente por Estados Unidos por un delito de tráfico de drogas y ya fue inicialmente detenido en el 2019.

Tras su puesta a disposición judicial, fue puesto en libertad provisional y se fugó en el momento que se enteró que se iba a materializar la entrega a EEUU.

El arresto lo ha llevado a cabo a las 21.15 horas de este jueves el Grupo II de Fugitivos de la UDYCO Central, en una operación conjunta con la DEA, según han informado a Europa Press fuentes policiales. El prófugo se ocultaba en la calle Torrelaguna de Madrid.

La entrada en el inmueble donde se ocultaba Hugo Armando Carvajal Barrios se llevó a cabo mediante autorización judicial, con la colaboración de la Unidad de Intervención Policial (UIP) para proceder al mandamiento.

Actualmente, el detenido tenía vigente orden de detención e ingreso en prisión para la ejecución de la extradición emitida por la sección tercera de la Audiencia Nacional.

En marzo de 2020, el Consejo de Ministros aprobó la entrega a EEUU del ex general venezolano para que sea juzgado por los presuntos delitos de tráfico de drogas y tráfico de armas. La decisión del Ejecutivo se tomó a pesar de que se encontraba en paradero desconocido desde noviembre de 2019, cuando la Audiencia Nacional ya había decidido su entrega.

Quien fuera jefe de la Dirección de Contrainteligencia militar de Venezuela durante ocho años en los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro es reclamado por EEUU por hechos que se produjeron entre 1999 y 2019, «cuando presuntamente pertenecía al llamado Cártel de los Soles, dedicado al transporte de cargamentos de droga».

Tras ser detenido en España y encarcelado mientras se resolvía su expediente de extradición por parte de la Audiencia Nacional, salió de prisión y protagonizó una cómoda fuga porque nadie parecía estar vigilándole. La Policía siempre sospechó que había permanecido en España.

Otros detalles de su arresto

La Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) en una operación conjunta con la DEA, la agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos dedicada a la lucha contra el contrabando y el consumo de drogas, ha procedido a la detención a las 21:15 horas del jueves 9 de septiembre en Madrid de Hugo Armando Carvajal Barrios, alias ‘Pollo Carvajal’, prófugo de la Justicia y buscado para su extradición a Estados Unidos.

Según El Confidencial, Carvajal fue jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar de Venezuela durante ocho años, en los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, y Estados Unidos le acusa de narcotráfico, blanqueo de capitales y colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para introducir drogas en territorio estadounidense.

El fugitivo, protegido por varias personas de confianza, se refugiaba en un inmueble completamente enclaustrado sin salir en ningún momento al exterior ni asomarse a la ventana. Fuentes cercanas a la investigación señalan a El Confidencial que se trata de un edificio con más de una decena de plantas que se encuentra en la calle Torrelaguna, en Ciudad Lineal, y que las medidas que tomaba para pasar desapercibido llegaban a tal punto que ni siquiera el portero recordaba haberle visto.

Las fuentes consultadas indican que, tras su arresto, será trasladado previsiblemente al Complejo Policial de Canillas, donde permanecerá a la espera de pasar a disposición judicial. El que fuera máximo responsable de la inteligencia militar venezolana estaba asesorado por un abogado experto en extranjería con el despacho en Madrid y se comunicaba con él a través de manuscritos que le entregaba por medio de personas interpuestas. A través de él, pidió asilo político en España el 1 de mayo de 2019.

Carvajal fue detenido por primera vez tras entrar en España con pasaporte falso en abril de 2019, pero en septiembre de ese mismo año, la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional denegó su extradición al entender que EEUU lo reclamaba por «una motivación política», coincidiendo así con los argumentos que esgrimió la propia defensa del exgeneral chavista.

El tribunal que presidía el magistrado Alfonso Guevara también atribuyó su decisión a la falta de concreción de los hechos que se le imputan, así como al hecho de que los cometió durante su desempeño como general, por lo que podrían ser considerados delitos militares y fue puesto en libertad.

El pleno de la Sala de lo Penal, sin embargo, revocó en noviembre la decisión de la Sección Tercera y dio luz verde a su extradición a Estados Unidos. Agentes de la Policía Nacional fueron a comunicarle la decisión y no le encontraron, arrancando así una búsqueda que ha llegado a su fin más de un año y medio después: Carvajal permanecía esclaustrado en un piso de Ciudad Lineal con un perro como principal compañía.

Su llegada a España en 2019 y las acusaciones estadounidenses

Los dos agentes de inteligencia registraron los rostros bañados por el sol de los turistas en el aeropuerto de Madrid hasta que vieron al hombre calvo de 1,5 metros. Viajando bajo una identidad disfrazada, el jefe de espías de Hugo Chávez y uno de los narcotraficantes más buscados de Estados Unidos acababa de aterrizar en España ese lunes por la mañana de marzo de 2019.

Según un reporte de Aritz Parra y Joshua Goodman para AP en 2019, apodado “El Pollo”, el general de división retirado Hugo Carvajal había viajado desde la República Dominicana después de romper filas con la administración socialista de Venezuela y apoyar a Juan Guaidó, el líder de la oposición respaldado por Estados Unidos. Desde la capital española esperaba aprovechar los contactos y el conocimiento del estado profundo venezolano para montar una rebelión respaldada por el ejército contra el presidente Nicolás Maduro.

Cinco meses después, el ex maestro de espías estaba en serios problemas.

Para frustración de muchos en la oposición que han intentado en secreto voltear a altos miembros del ejército venezolano, Carvajal fue arrestado días antes de una fallida rebelión en los cuarteles el 30 de abril de 2019.

Carvajal insiste en que es víctima de persecución política a pesar de lo que la policía estadounidense describe como una gran cantidad de pruebas en su contra.

En respuestas a preguntas escritas que le enviaron en una cárcel española, especuló que los cargos de “narcoterrorismo” son una retribución por su proximidad a Chávez, el difunto líder venezolano y prominente enemigo del gobierno de Estados Unidos. Con Maduro bajo presión, dice Carvajal, quiere compartir información sobre el tráfico de drogas respaldado por el Estado, la corrupción y las actividades relacionadas con el terrorismo que supuestamente han proliferado en Venezuela en los últimos años.

“No busco ningún tipo de amnistía de nadie, ni de Estados Unidos ni de Venezuela”, escribió Carvajal. «Estoy buscando justicia».

Los fiscales de Nueva York y Miami tienen una idea diferente de lo que significaría la justicia para Carvajal.

Acusan al ex general de ser un miembro destacado del “Cartel de los Soles”, una supuesta red de tráfico de drogas que involucra al ejército de Venezuela. El nombre del grupo proviene de la insignia del «sol» que adornan los uniformes de los generales en Venezuela.

Carvajal, de 59 años, quien escapó por poco de la extradición cuando fue arrestado en Aruba en 2014 mientras se desempeñaba como cónsul general de Maduro en la isla caribeña holandesa, esta vez podría pasar el resto de su vida tras las rejas si es juzgado y condenado en Estados Unidos.

El caso se centra en un avión DC-9 de Caracas que aterrizó en el sur de México en 2006 con 5.6 toneladas de cocaína empaquetadas en 128 maletas. Carvajal dijo que las investigaciones judiciales en Venezuela y México nunca lo vincularon con el incidente y que el presunto dueño del avión respalda su coartada.

Pero enfrenta evidencia incriminatoria de registros telefónicos, libros de contabilidad de drogas y el testimonio de al menos 10 testigos, según una declaración jurada de un agente especial de la Administración de Control de Drogas. Esos testigos incluyen miembros y asociados del «Cartel de los Soles», ex funcionarios venezolanos de alto rango, según la declaración jurada.

El agente de la DEA también dice que un ex juez asistió a una reunión en 2005 en el palacio presidencial de Miraflores con Chávez, Carvajal y dos leales que ahora son clave para la supervivencia política de Maduro: el jefe del partido socialista Diosdado Cabello y el exvicepresidente Tarek El Aissami. La reunión estaba destinada a ser la primera de las sesiones mensuales que supuestamente Chávez utilizó «para promover sus objetivos políticos, incluido el de combatir a Estados Unidos inundando el país de cocaína», se lee en la declaración jurada que acompaña a la solicitud de extradición de Carvajal.

En sus respuestas escritas desde la prisión, el ex general se burló de la acusación. Incluso si esa era la intención de Chávez, dijo, “¿alguien realmente piensa que el presidente planea públicamente sus fechorías en una reunión en Miraflores? Por el amor de Dios.»

La acusación de Estados Unidos también repite una acusación de que Carvajal proporcionó a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, armas y protección dentro de Venezuela.

El exjefe de espías dice que sus contactos con las FARC -designados por Estados Unidos como organización terrorista- fueron autorizados por Chávez y se limitaron a asegurar la liberación de un empresario venezolano secuestrado y allanar el camino para las conversaciones de paz con el gobierno colombiano.

Dijo a AP que las acusaciones en su contra se basan en el «falso testimonio» de los convictos.

“La única intención de las agencias que fabricaron este fraude ha sido obtener la información que saben que poseo”, escribió.

La DEA se negó a comentar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *