El mes de enero pasado el Papa Francisco tuvo una apretada agenda durante su visita a Panamá con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.
Uno de distintos eventos fue una comida a la que asistieron personalidades políticas y de gobierno del país centroamericano, a la que algunos tildaron como la “última cena”, comparándola con la pobreza en que viven muchos niños y familias panameñas.
Irónicamente varios de los que allí estuvieron han aparecido luego envueltos en aberrantes escándalos de corrupción.




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