La atroz mentalidad de alcaldes y funcionarios, está acabando con lo que queda de la industria del entretenimiento en Venezuela, tal y como opinan muchos venezolanos.
Son pocos los municipios turísticos medianamente seguros del país petrolero, donde aun los ciudadanos pueden salir de noche a comer, tomar algo y distraerse.
Pero estas actividades están condicionadas para algunos comerciantes al pago de “seguridad y contribuciones” a funcionarios corruptos de diferentes niveles. En casos en donde los dueños de restaurantes, discotecas y otros sitios de entretenimiento nocturno se niegan a pagar esas “contribuciones”, sus locales y clientes son blanco del asedio de las autoridades, con la colocación de presencia policial intimidatoria en las entradas y la práctica de redadas a lo interno, mientras los verdaderos malhechores acechan las desguarnecidas calles.
En futuros reportajes citaremos casos concretos donde se dan este tipo de situaciones.






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