Las actividades financieras de los venezolanos Carlos Dorado y Julio Herrera Velutini en Puerto Rico inquietan a las autoridades de justicia estadounidenses

Por Cocky de la Torre

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha iniciado una investigación acerca de los negocios de un grupo de venezolanos que operan en el sector financiero puertorriqueño y hacen vida en Puerto Rico.

Según personas familiarizadas con el asunto, autoridades estadounidenses sospechan que la isla pudiera estar siendo utilizada como plataforma para el blanqueo de capitales provenientes de la corrupción venezolana y otras actividades ilícitas originadas en Venezuela.

Una fuente consultada ha dicho que entre los investigados figuran Carlos Dorado, vicepresidente de Italcambio Casa de Cambio en Venezuela y presidente del ItalBank International en Puerto Rico. Otro de los investigados es Julio Herrera Velutini, propietario del Bancrédito International Bank en la isla.

¿Quién es Carlos Dorado?

Carlos Dorado es un inversionista y experto financiero, de origen gallego, con actividades comerciales en Venezuela. Economista, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello en 1981, y licenciado en Contaduría Pública, graduado en Contaduría Pública en 1984. Tiene estudios superiores de Especialización en Finanzas y Master Business Administration, de Florida International University. Dueño de la empresa de moda Casablanca Fashion Group.

Según la web Poderopedia, Dorado es presidente de Italbank Banco Internacional, de Frida Kahlo Corporation, y de Fashion Spirit -Roberto Cavalli Vodka & Frida Kahlo tequila desde 2004-, y vicepresidente de las casas de cambio Italcambio. También ha ocupado los cargos de presidente de Eurobanco Banco Comercial, C.A. (1997-2002) y director de Italbursátil Casa de Bolsa C. A. (2001-2010).

En 2018 autoridades de Venezuela abrieron una investigación a Italcambio por operaciones cambiarias ilegales con la compra y venta de divisas.

El 24 de septiembre de 2018, según una investigación periodística publicada por el diario español El País, el Banco de España impidió que Dorado comprara una firma de remesas en Madrid por su historial «offshore». La sociedad admitió que las cuentas fueron falseadas.

¿Quién es Julio Herrera Velutini?

Julio Martín Herrera Kolster, quien según algunas referencias en línea, se ha hecho llamar Julio Martín Herrera Velutini o Julio Herrera Velutini, fue dueño en Venezuela del Banco Real. El banquero huyó de su país tras la crisis financiera de 2009.

Su vida es digna de un drama de intrigas y misterios, desde la adopción de su padre, la condena de su madre por homicidio hasta su fuga de Venezuela. La familia Velutini ha tenido una gran influencia sobre la banca venezolana desde finales del siglo XIX, con la fundación del Banco Caracas y el Banco de Venezuela. Su bisabuelo Julio César Velutini Couturier, presidió el Banco de Caracas hasta 1930; posteriormente todas sus generaciones fueron presidentes y directores principales del Banco Caracas por más de cien años, hasta su venta en 1998.

Cuando se habla de Julio Martín Herrera Velutini y su descendencia es propicio hacer algunas aclaratorias, pues su bisabuelo, por ejemplo, no era realmente de su sangre, pues su padre había sido adoptado.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y siendo todavía embajador en Europa, José “Pepito” Herrera Uslar y su esposa Clementina Velutini, adoptaron a una huérfana en Suiza, cuyos padres murieron durante la Segunda Guerra Mundial, y la trasladaron a Caracas. La niña no paraba de llorar por la ausencia de sus dos hermanos. Semanas después los fueron a buscar y también fueron adoptados y trasladados a Venezuela.

Los tres asumieron a partir de la adopción el apellido de sus padres adoptivos y a uno de ellos le pusieron por nombre Julio Herrera Velutini, quien luego tuvo tres hijos, entre los que destaca Julio Martín Herrera Kolster. Su madre, Gilda Kolster, fue condenada a 30 años de prisión por la autoría intelectual en el delito de homicidio calificado contra su segundo esposo, Casto Martínez Garrido, quien era suegro de Folco Falchi, prófugo de la justicia de Venezuela por el caso de la quiebra del Banco Latino. “Julito” prefirió cambiarse el apellido para hacerse llamar Julio Martín Herrera Velutini y no Julio Martín Herrera Kolster para desvincularse de su madre.

Julio fue el único de los tres hermanos que incursionó con éxito en el mundo de las finanzas. Habría sido quien tuvo más contacto con los Velutini, mientras sus hermanos se acercaron más a los Herrera Uslar. Se casó con María Fernanda Bello Pacheco, con quien tuvo dos hijos, pero la felicidad tuvo fecha de caducidad a los 10 años. Luego del divorcio, la madre se quedó con la custodia de los niños que para el momento tenían seis y nueve años, y al padre le fue impuesto el pago de una pensión de cuatro mil bolívares, según la sentencia emanada por el juez unipersonal primero del Tribunal de Protección del Niño y el Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Vargas el 23 de febrero de 2006.

Para ese entonces todavía aparecía en los documentos como Julio Martín Herrera Kolster. Vale destacar que su madre fue condenada el 29 de mayo de 2001 por el homicidio ocurrido el 19 de diciembre de 1996; por lo tanto, hay quienes sospechan que el cambio de apellido no fue por el caso de su madre sino por el escándalo que se avecinaba para finales de 2009 con la crisis bancaria en la que salieron intervenidos sus bancos, que culminó con su fuga de Venezuela y una alerta de búsqueda por la Interpol. “Julito” fue protegido y prácticamente criado por su tía Belén Clarisa Velutini, dueña en Caracas del teatro Trasnocho Cultural, quien además posee una gran fortuna, de la cual, su sobrino terminó siendo administrador, es por eso que muchos lo conocen como “el sobrino”.

La familia, considerada de las más adineradas de Venezuela, cuenta además entre sus figuras exitosas y que han seguido amasando fortuna a la famosa diseñadora Carolina Herrera. En el grupo de empresas de la familia, Bernardo Velutitni, su primo, era el accionista mayoritario y quien vendió Bolívar Banco a Eligio Cedeño. Julio se desempeñaba como socio y director de Bolívar Banco y cuando éste fue vendido, decidió comprarle a su primo el Banco del Desarrollo del Microempresario, y en asociación con Emilio Antelo lo rebautizó como Banco Real y en una negociación en 2009 adquiere Helm Bank.

En una interminable movida de compra y venta de instituciones financieras, Julio Herrera Velutini tenía en planes comprarle al banquero José María Nogueroles el Banco Nacional de Crédito (BNC), luego que Nogueroles le había comprado el Banco Caracas a su familia en 1998. La idea era fusionar el BNC con el Helm Bank y crear una gran institución que se llamaría Banco Continental, ya que la negociación se estaba haciendo a través de la empresa española de su propiedad Fondo Financiero Continental, pero no terminó de dar frutos. Los negocios con Arné Chacón, hermano del exministro chavista Jesse Chacón, terminaron salpicándole en la toma de Helm Bank por el Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) y también con una investigación de la Superintendencia de Seguros de Venezuela por un contrato de fideicomiso entre Helm Bank y Seguros Banvalor.

Cuando adquirió el Banco de Desarrollo del Microempresario, Julio Herrera Velutini se aprovechó de las facilidades que daba el Gobierno  de Venezuela para crear este tipo de instituciones en vista del beneficio social que representaban, pero pronto, cuando lo convierte en Banco Real, sacó su faceta de capitalista y no tardó en empezar a ponerle obstáculos la Superintendencia de Bancos (Sudeban). Los planes de crear el Banco Continental estaban en marcha. Ya había comprado todas las acciones de Helm Bank al colombiano Banco de Crédito a través del Banco Real y se disponía a comprar otro banco, el BNC, habiendo desembolsado ya 25 millones de dólares, cuando la Sudeban no aprobó la compra del BNC y tampoco autorizó el traspaso de Helm Bank a la empresa española a través de la cual crearía la nueva institución financiera, fue entonces cuando la Sudeban, en diciembre de 2009, intervino a puerta cerrada el Banco Real y ordenó su liquidación y Helm Bank fue confiscado por Fogade, en vista de que sus acciones las poseía el Banco Real. La intervención estuvo enmarcada en la crisis financiera de finales de 2009 en la que fueron intervenidos Bolívar Banco, Confederado, Banpro, Banco Canarias; en una primera tanda, dos semanas después les tocó el turno a Banco Real, Baninvest y Central Banco.

Los primeros cuatro, vinculados a Ricardo Fernández Barrueco, empresario que mantuvo negocios en el sector alimentario con el Gobierno de Venezuela, fueron intervenidos por no poder justificar el origen de los fondos y los tres últimos por inconsistencias en sus reportes relacionados con una brecha negativa entre activos liquidables y pagos exigibles. Julio Herrera Velutini fue citado de inmediato por la Fiscalía General de la República de Venezuela pero el joven banquero había decidido sumarse a sus colegas que evadieron la justicia y huyeron de su país, siendo incluidos en la lista roja de la Interpol, pero al poco tiempo fueron excluidos con el supuesto argumento de que la investigación que había abierto el Gobierno en su contra era de índole político.

Desde el exilio, Herrera Velutini consiguió una curiosa victoria jurídica en Venezuela al lograr que Fogade le devolviera los 40 millones de dólares correspondientes a sus acciones en Helm Bank, tras una apelación interpuesta. Sus negocios continuaron en el exterior, en Puerto Rico con el Bancredito International Bank, también se dice que sigue teniendo nexos financieros rentables con Venezuela.

Julio Martín Herrera Velutini, cédula de identidad V-10.384.888, cuyo nombre real es Julio Martín Herrera Kolster, nació en Caracas el 15 de diciembre de 1971. Inició sus estudios en el Colegio Los Arcos para luego continuar su formación en The American School in England, en el Reino Unido y en la La Scuola Americana in Svizzera, en Suiza.

Al regresar a su país cursó estudios en la Universidad Central de Venezuela (UCV), de la que se graduó en 1990, pero ya antes había comenzado a trabajar como corredor en la Bolsa de Valores de Caracas. Poco tiempo después se hizo socio de la firma Multinvest hasta 1997, cuando fundó Financiera Venezolana y luego Casa de Bolsa.

En 1999 se convirtió en accionista mayoritario de Transbanca, grupo en el que se hizo cargo de Bolívar Banco hasta su venta en 2004. También estuvo en la junta directiva de varias firmas, incluyendo Kia Motors de Venezuela, Blue Bank Puerto Rico, y BMW Venezuela.

En 2010 contó con la intercesión de Luis Emilio Velutini en las negociaciones para adquirir el Banco Nacional de Crédito (BNC) del grupo Nogueroles, negociaciones que quedaron inconclusas.

Desde principios de 2007 hasta febrero de 2009 se desempeñó como presidente de la junta directiva del Banco Real, y Banreal Holding. Ya a finales de 2008 había fundado Bancredito International Bank, Corporation, la fundación Bancredito y Bancredito Financial Services, de las que se encargaría luego en el exilio tras su huida de Venezuela.

En el Consejo Nacional Electoral (CNE) aparece inscrito como Julio Martín Herrera Velutini. El 11 de diciembre de 2009 recibe una citación de la fiscalía por irregularidades en el Banco Real, a través del cual también mantenía las acciones de Helm Bank, pero Julio Herrera Velutini había huido de Venezuela.

Algo tuvo que aprender el joven Julio Herrera Kolster (también conocido como Julio Herrera Velutini) creciendo dentro de una familia de banqueros y negocios. Prácticamente aprendió a caminar en los pasillos del hoy extinto Banco Caracas, controlado accionariamente por su familia.

La innegable influencia de sus “tíos-primos” Velutini marcaron su futuro e influenciaron por completo su vida. Bernardo Velutini desde siempre ha sido banquero. Fue Director del Banco Caracas, que luego absorbió el controversial José María Nogueroles.

Desde 1890 la familia de Bernardo Velutini participa del negocio bancario en Venezuela, año en el que fundaron el Banco Caracas. Bernardo ocupo cargos en Bolívar Banco, en donde “Julito” Herrera Kolster dio sus primeros importantes pasos en dicha área.

La meteórica carrera de “Julito” se inició realmente como corredor de seguros, vinculado luego al grupo colombiano “Helm”, al “Helm Bank de Venezuela”, al Banco Real (comprado por Pedro Torres Ciliberto) y posteriormente al BNC, propiedad de José María Nogueroles, el cual supuestamente Julio Herrera trató de comprar con financiamiento extranjero, mayoritariamente español.

Por cierto, el gobierno venezolano, asumió el control de la junta directiva del “Helm Bank”, lo que habría generado pérdidas al grupo colombiano por 50 millones de dólares.

Pero regresando al tema de Bernardo Velutini, éste, luego de pelear con su propia familia, invirtió sus ganancias de la venta del Banco Caracas en la instalación de varios concesionarios de vehículos en Venezuela, entre éstos unos de KIA, que fusionó en un solo grupo. También creó el Banco de Desarrollo del Microempresario, que le compró su sobrino “Julito” Herrera Kolster y que posteriormente fue convertido en el Banco Real, el cual luego fue vendido al hoy prófugo de la justicia venezolana Pedro Torres Ciliberto.

Herrera Kolster logró multiplicar las ganancias del Banco Real presuntamente haciéndolo operar como un banco de inversiones que acaparaba bastante dinero en títulos valores negociados con amplios márgenes de ganancia.

Su historia se vincula mucho con el Blue Bank de Puerto Rico, los negocios de los banqueros Carrillo Batalla y Bernardo Velutini, el no menos célebre Luis Emilio Velutini, y el homicidio de Casto Martínez, suegro de Folco Falchi y segundo esposo de Gilda Kolster, madre de Julio Herrera Kolster, suceso que marcó su vida y sus negocios.

El denominado “Gobierno interino” del líder opositor venezolano Juan Guaidó, para bien o para mal, no deja de estar en el repertorio temático de sus compatriotas. Muchos de sus seguidores suponen que el reconocido como presidente interino por decenas de países logrará acabar con la corrupción instaurada durante los años del chavismo en Venezuela y recuperará los activos desfalcados a la nación petrolera. Sin embargo, a los ojos de otros, eso no sucederá, pues la corrupción está dentro del propio “interinato”.

Por las redes recorren mensajes en los que se dice que familiares y personas cercanas al llamado “presidente interino” han creado compañías en distintos países con fondos del Estado venezolano, sin rendir cuentas acerca de su creación, propósito y manejo. Algunas de estas compañías fueron supuestamente creadas en Delaware, un estado de los Estados Unidos con laxas exigencias tributarias, que lo ha llevado a ser considerado un paraíso fiscal. En la creación de las firmas figuraría como artífice Julio Herrera Velutini, alguien reconocido en el mundo bancario venezolano por haber sido propietario del Helm Bank y Banco Real, entidades intervenidas y liquidadas hace una década en Venezuela, debido al deterioro de la situación financiera y patrimonial que presentaban, así como por la presencia de irregularidades administrativas y gerenciales graves.

Algunas referencias sugieren que Julio Herrera resultó ser muy afortunado. Por obra de la providencia, su padre y los hermanos de éste fueron adoptados por el millonario y entonces embajador venezolano en Europa, Don “Pepito” Herrera Uslar y su esposa Doña Clementina Velutini.

Por la vía adoptiva y no biológica, Julio Herrera heredó el apellido de su abuelo paterno adoptivo.

Cuenta la historia que el ex presidente venezolano Rafael Caldera fue criado por los padres de Francisco Herrera Luque, pues el padre biológico de Caldera tenía serios problemas con el alcohol.

Caldera obtuvo su elitesca educación gracias a los Herrera. De allí derivaría el enorme poder e influencias que la familia Herrera ostentó durante los dos gobiernos del hoy fallecido expresidente.

La madre biológica de Julio Herrera Kolster, Gilda Kolster, resultó involucrada en el asesinato de su segundo esposo, Casto Martínez, suegro de Folco Falchi, uno de los responsables de la quiebra en Venezuela del Banco Latino en la década de los años 90’s. Por este motivo, Julio Herrera Kolster habría decidido intentar barrer con el estigma de su madre, cambiando su nombre al de Julio Herrera Velutini.

Se dice que la sombra de Gilda Kolster habría afectado bastante a su hijo Julio Herrera en su vida personal y sentimental, que incluiría rupturas conyugales y separaciones, hasta haberse casado con una ex participante de concursos de belleza natural del estado Carabobo. No obstante, algunos han llegado a poner en entredicho la sexualidad del banquero, comentando, supuestamente, acerca de su afinidad hacia personas de su mismo género.

Los propios hijos adoptivos de Clementina Velutini lograron un interdicto judicial que le impedía a la doña administrar su fortuna, por considerarla mentalmente incapaz, como consecuencia de la senilidad, lo que supuestamente no era del todo cierto.

Los hermanos adoptivos Herrera Velutini habrían excluido del testamento de Don “Pepito” Herrera Uslar a otros beneficiarios, según testimonios de su mayordomo Víctor.

Debido a supuestos problemas de conducta, Julio Herrera Kolster, conocido cariñosamente por algunos como “Julito”, fue enviado a estudiar a Europa durante el final de su adolescencia.

Tanto como el alcoholismo afectó notablemente al padre de “Julito”, los problemas existenciales hicieron mella de su tía Cristina, quien instaló una clínica veterinaria en el anexo donde vivía en la mansión “La Clemencia” (luegoconvertida en un Spa), la cual terminó siendo un refugio para más de 20 gatos de raza en Caracas, lo que le daba un aspecto tenebroso al lugar.

Ha sido motivo de controversia si Julio es o no en definitiva heredero de sus “tíos” los Velutini.

El banco puertorriqueño Bancredito International Bank, fundado y presidido por el venezolano Julio Herrera Velutini, antes conocido como Julio Herrera Kolster, culpó en 2019 al Ansbacher (Bahamas) por la controversia ahora terminada en torno a la afirmación de este último de que $ 10.087 millones de sus fondos fueron «retenidos indebidamente».

Rubén Méndez Benabe, abogado de Bancredito International Bank, le dijo a Tribune Business en una carta del 2 de octubre que inicialmente no había podido devolver el dinero porque Ansbacher (Bahamas) nunca proporcionó «pruebas legales» de que había adquirido la institución de las Bahamas, Lyford International Bank.

Dado que Lyford era el titular original de la cuenta con Bancredito, el Sr. Méndez Benabe dijo que su cliente temía exponerse a responsabilidad legal si transfirió los fondos como se le exigió a Ansbacher (Bahamas), que es parte de AF Holdings (el antiguo Grupo Financiero Colina).

La disputa tuvo como resultado que Ansbacher (Bahamas) entablara una demanda contra Bancredito a fines de agosto de 2019 en la corte federal de Puerto Rico para obtener fondos que supuestamente eran «necesarios con urgencia para honrar las transacciones de los clientes».

Sin embargo, el caso luego se resolvió extrajudicialmente después de que, según el Sr.Méndez Benabe, se abrió una cuenta a nombre de Lyford y Bancredito le transfirió los $ 10.087 millones el 1 de octubre.

Al desplegar varios documentos para limpiar el nombre de Bancredito, Méndez Benabe también presentó una carta del 3 de octubre de 2019 de los abogados de Ansbacher (Bahamas) en la que presentaron una queja contra su cliente ante el regulador de servicios financieros de Puerto Rico.

«Tenga en cuenta que la controversia entre Ansbacher y Lyford, y Bancredito, se ha resuelto completamente a satisfacción y que Ansbacher y Lyford han recibido el saldo de la cuenta de 10.087 millones de dólares, que Bancredito transfirió por transferencia bancaria a una cuenta recién abierta en beneficio de Lyford «, escribió el abogado William Tuttle, con sede en Florida.

«Como resultado, Ansbacher y Lyford ya no tienen ningún interés en llevar a cabo ninguna investigación o procedimiento regulatorio en relación con Bancredito, y por la presente retiran irrevocablemente su queja contra Bancredito y solicitan que cualquier procedimiento pendiente ante esta oficina derivado de nuestra carta del 3 de septiembre de 2019 sea terminado y cerrado «.

Refiriéndose al lado de los hechos de su cliente, el señor Méndez Benabe confirmó que Bancredito y Lyford acordaron el 31 de julio de 2017 que el primero proporcionaría a la institución bahameña servicios de corresponsalía bancaria con una de las condiciones de mantener un saldo mínimo de cuenta con el banco puertorriqueño.

Luego de ser informado de que Ansbacher (Bahamas) adquiriría Lyford «entre febrero y junio de 2019», el Sr. Méndez Benabe alegó que Lyford solicitó una transferencia bancaria de su cuenta a la del comprador el 4 de julio de 2019.

Argumentó que la transferencia bancaria no se pudo procesar porque habría llevado el saldo de la cuenta de Lyford por debajo del umbral mínimo establecido por su acuerdo contractual, por lo que Bancredito inició el proceso para cancelar la cuenta, algo que podría demorar hasta 180 días.

El banco puertorriqueño, habiendo completado este proceso, envió a Lyford un cheque por los fondos el 16 de agosto de 2019.El Sr.Méndez Benabe argumentó que el acuerdo entre las dos partes permitía a su cliente enviar un cheque o una transferencia bancaria, pero Lyford insistió en que el dinero se transferirá a una cuenta a nombre de Ansbacher (Bahamas).

«Hasta la fecha, la evidencia proporcionada por Ansbacher y Lyford no muestra que la fusión se haya completado, o que Lyford haya dejado de existir como entidad corporativa», alegó el abogado. «Debemos enfatizar que Ansbacher no es cliente de Bancredito, y Bancredito no tenía ninguna obligación legal hacia Ansbacher.

«Aún más, Bancredito solicitó, pero nunca recibió, evidencia legal sobre la finalización de la supuesta fusión. En consecuencia, Bancredito solo podía devolver legalmente los fondos a su cliente, Lyford».

Ansbacher (Bahamas) y Lyford presentaron su demanda ante un tribunal federal 11 días después exigiendo el pago de los $ 10.087 millones. Su acción del 27 de agosto alegaba: «» Hasta esta fecha, los demandantes desconocen si el cheque de $ 10.087 millones a Lyford fue enviado o entregado, pero no está en posesión de los demandantes «, alegaron las dos instituciones bahameñas.

«Debido, entre otras cosas, a las normas regulatorias y de seguridad existentes [de EE. UU.] Y otras relacionadas, las restricciones y las limitaciones de las instituciones financieras, ni Ansbacher ni Lyford pueden depositar o negociar un cheque de $ 10.087 millones pagadero a Lyford incluso si dicho cheque pagadero a Ansbacher.

«Los demandantes han consultado exhaustivamente con todos sus bancos correspondientes, y ninguno puede ni está dispuesto a aceptar el depósito de dicho cheque, y cualquier remesa del saldo de la cuenta debe hacerse a Ansbacher mediante transferencia bancaria SWIFT».

Acusando a Bancredito de actuar «imprudentemente y no de una manera comercialmente razonable», las instituciones de las Bahamas alegaron: «Bancrédito ha retenido indebidamente más de $ 10 millones del dinero de Lyford y Ansbacher en la cuenta, usándolo para su propia ganancia pecuniaria, en detrimento y daño tanto de Lyford como de Ansbacher.

«Las demoras, la inacción, las acciones y la conducta de Bancredito descritas anteriormente son completamente anormales y comercialmente irrazonables y completamente inaceptables, dentro de los estándares aplicables en la industria bancaria.

«Por lo general, toma solo horas, o quizás uno o dos días hábiles, realizar la debida diligencia y respetar las instrucciones electrónicas válidas por escrito de un cliente de la cuenta y / o cerrar una cuenta y transferir fondos de la cuenta según las instrucciones escritas de un cliente. »

Méndez Benabe dijo que el asunto finalmente se resolvió después de que Ansbacher (Bahamas) y Lyford le dijeron a Bancredito el 17 de septiembre de 2019 que habían abierto una cuenta a nombre de este último y pidieron que le enviaran los fondos. La transferencia bancaria se envió el 1 de octubre y ambas instituciones de las Bahamas acordaron desestimar su reclamo contra Bancredito.

Julio Herrera Velutini aparece actualmente como director de BANVELCA & COMPANY LIMITED, empresa con sede en Londres, Reino Unido, donde el banquero tendría otras inversiones.

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