La muerte del abogado Rolando Milord en 2019 sigue despertando sospechas en torno a la familia presidencial panameña

Mel Lee
El Causeway

El abogado Rolando Milord Bonilla fue encontrado muerto en su casa el 3 de enero de 2019, en una residencia en el sector de La Locería de Panamá. Milord laboró en el Órgano Judicial panameño, donde desempeñó diferentes cargos. Fue fiscal de Circuito de la provincia de Veraguas, fiscal Superior Especial en la Fiscalía Segunda Anticorrupción y abogado en la Secretaría de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la Nación.

Rolando Milord Bonilla

También ocupó diversas posiciones en la Fiscalía Primera Anticorrupción. Milord era socio de la firma de abogados Morgan & Morgan, desempeñándose en el área del Derecho Penal para la firma desde el 2013.

Según informes divulgados por Judtih Barnette, Milord realizó estudios de Diplomado en Estrategias para el Manejo de los Delitos de Corrupción y maestría en Derecho con Especialización en Derecho Procesal en la Universidad de Panamá. Igualmente tenía una Especialidad en Derecho Penal y Derecho Procesal Penal del Programa Extraordinario de Formación (Sistema Acusatorio) de la Universidad APEC de República Dominicana, en la que obtuvo una distinción por haber logrado el segundo índice académico más alto.

El licenciado Milord también estaba muy involucrado en las actividades pro bono que realiza la firma de abogados Morgan & Morgan. Su labor incluía la participación en Jornadas de Atención Legal Gratuitas organizadas en comunidades de riesgo social.

Las autoridades penales de Panamá iniciaron una investigación sobre la muerte del abogado, pero hasta la fecha no se han informado oficialmente los resultados.

El abogado panameño Rolando Milord murió en circunstancias sumamente extrañas. Su deceso está rodeado de mucho silencio y hermetismo. Oficialmente se informó que Milord se suicidó, tomando la fatal e inexplicable decisión de ahorcarse.

Nadie de su entorno cercano detectó ninguna conducta anormal antes de su muerte o indicios del fatal desenlace.

Otro tema intrincado es el silencio de la polémica firma de abogados Morgan & Morgan, que no se pronunció públicamente y tampoco publicó ninguna nota de duelo o condolencias por quien laboró durante años en el bufete.

Algunos en Panamá suponen que Morgan & Morgan decidió no pronunciarse después de la dramática muerte de Milord para evitar vinculaciones, especulaciones y explicaciones que relacionasen con su deceso a clientes del bufete, especialmente a aquellos a los que Milord asistía jurídicamente.

Pero al parecer Rolando Milord tenía meses que había sido expulsado del bufete, aunque en algunos círculos seguía presentándose como si todavía fuera uno de los suyos.

Una situación que ha despertado particular atención es que Rolando Milord asistía legalmente al empresario Juan Manuel Henríquez Portuondo, igualmente conocido como «Juanma» Henríquez, por instrucciones y solicitud expresa del suegro de Henríquez, el hoy presidente de Panamá, Laurentino Cortizo.

Personas familiarizadas con el asunto han señalado que así se trataba de evitar que públicamente se conocieran algunos detalles engorrosos de la intimidad del empresario, de sus relaciones con otros caballeros y de situaciones homófobas y xenófobas que signaban a los parientes en cuestión.

Se piensa que Milord había logrado acumular muchos méritos con Laurentino Cortizo como para aspirar ocupar algún cargo de relevancia con su llegada a la presidencia de Panamá.

Hay quienes creen también que Milord estaba al tanto de supuestos padecimientos de salud de Cortizo que, de ser ciertos, le dificultarían ejercer la presidencia de Panamá. En esto hay que hacer especial mención a rumores que hablan incluso de un presunto Alzheimer.

Pero más allá de todo, todavía muchos se siguen preguntando a quién o quiénes afectaban las informaciones que Milord atesoraba, como para aparecer ahorcado de manera tan sorpresiva.

Transcurridos más de dos años del suceso, siguen habiendo dudas sobre si la muerte del abogado Rolando Milord fue un suicidio, homicidio premeditado o inducción al suicidio.

Milord, quien tenía una hija pequeña, gozaba de una aparente buena salud mental y emocional, aunque en algunas reseñas de prensa se aseguró lo contrario y advirtió de un posible problema de salud pública. En su círculo social no se discutía que fuese feliz, pues era un profesional efectivo, con buenos ingresos económicos, tras haber ocupado importantes cargos en el Ministerio Público panameño. Pocas pudieron haber sido las razones que llevaron al abogado a la determinación de acabar con su vida.

Algunas hipótesis hacen presumir que Milord pudo haber sido inducido al suicidio mediante presiones o que su muerte pudo haberse tratado de un crimen por encargo.

El abogado había estado conduciendo una causa penal contra un extranjero, por un conflicto legal con el yerno de Cortizo, sin haber logrado el objetivo de hacer preso al acusado, extraditarlo y entregarlo a las autoridades de su país.

Luego de presentar apelaciones y que la condena fuera conmutada o sustituida por una de menor grado o rigor, no debiendo cumplir pena de presidio, el extranjero se habría ausentado y regresado nuevamente al interior de Panamá, donde frente a las irregularidades de su caso, se estima presente una demanda contra el Estado panameño.

Un logro para los acusadores fue, no obstante, haber podido revocar una medidas de protección que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) había dictado a favor del extranjero, apoyándose en el hecho de que Panamá, como nación, es uno de los principales soportes económicos de la CIDH.

Muchos dudan de la imparcialidad de la CIDH, pero en el caso de Panamá ha sido muy beneficioso para los intereses de la nación.

Algunos suponen que el caso contra el extranjero, se trató de un montaje, pues nunca hubo pruebas que determinaran la comisión de algún delito.

Experticias efectuadas a los teléfonos del acusado no demostraron su responsabilidad en delito alguno, presumíéndose qué se trató de una acusación sin argumentos valederos, con el solo objetivo de quitar de en medio a un competidor comercial.

El hoy difunto había roto relaciones profesionales con la firma de abogados Morgan & Morgan, quedándose con Juan Manuel Henríquez en su cartera de clientes.

La firma es uno de los escritorios jurídicos más comprometidos en recientes escándalos y filtraciones sobre la creación de sociedades pantalla en paraísos fiscales para el ocultamiento de fortunas de clientes de todo el mundo. Se trata de tramas que en algunos casos sirvieron para el blanqueo de riquezas.

Extrañamente el bufete no se pronunció en público en su web o en las redes sociales, sobre la muerte de Milord, pese a que el abogado formó parte de su equipo durante aproximadamente 6 años.

El único pronunciamiento fue el de un grupo de amigos que invitaron a una misa por su descanso eterno.

En medio de todo, llama la atención la vinculación del abogado con la familia presidencial panameña, que lo había contratado para un propósito que no logró cumplir.

¿Fue entonces un suicidio o un homicidio?

Extranjeros

La familia presidencial padece el estigma de toparse siempre en conflictos y situaciones complejas con extranjeros.

Las autoridades de Panamá frustraron el 11 de marzo pasado el intento de secuestro de un hermano del presidente del país, Laurentino Cortizo, y hay ya cuatro panameños y un venezolano detenidos por su presunta vinculación con el caso, informaron la Fiscalía y medios locales.

Un comunicado del Ministerio Público (MP, Fiscalía) señaló que «la tentativa de secuestro» se pretendía perpetrar contra «un familiar de un funcionario de alta jerarquía», identificado por la prensa como Moisés Cortizo, un militar retirado con el rango de mayor y hermano del mandatario del país.

Los hechos ocurrieron en el sector de la Mitra de La Chorrera, en la provincia de Panamá Oeste, y en la acción policial se incautó vehículo que presuntamente sería utilizado en el ilícito. «La persona, víctima de la tentativa de secuestro se encuentra sana y salva y en buen estado de salud», precisó el MP.

Se conoció que «el supuesto intento de secuestro de Moisés Cortizo se dio cuando este viajaba hacia su finca, ubicada en La Mitra de La Chorrera», y los sospechosos interceptaron su automóvil. Una de las personas que lo acompañaba «pidió auxilio, lo que permitió la rápida acción policial, tras la cual fueron detenidas cinco personas».

Según medios, en el lugar de los hechos, Unidades de las Fuerzas Especiales realizaron allanamientos y también fue movilizado un equipo de la Patrulla K-9 de perros especializados en rastreo. El director de la Policía Nacional, Gabriel Medina, y el fiscal Contra el Crimen Organizado del MP, Emeldo Márquez, a cargo de las investigaciones, también estuvieron en el sitio.

Algunos en las redes han vinculado con la autoría del secuestro a una posible organización delictiva extranjera. No obstante, las autoridades no han presentado evidencias que así lo demuestren, ni resultados concretos de la investigación.

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